@santula La tecnocracia ofrecida por Cartes llegó pero no hizo mucho, habiendo pasado dos años de Gobierno. Su primer anillo, compuesto por gente sumamente reconocida en el ámbito empresarial y que sin dudas logró posicionar los proyectos del Presidente como negocios prósperos, no logró sin embargo romper la estructura pesada y con mañas de un Estado que sigue siendo tan burocrático como siempre.
Hasta hoy recuerdo que una crítica a la visión ultraprivada y empresarial de Cartes era la carencia de niveles políticos de trascendencia. Gobernar, conciliar, gestionar, necesita de la política hábil y buena para lograr resultados. Cartes decidió rodearse de referentes políticos oportunistas y aprovechadores como Bachi Núñez, Zacarías o un Darío Filartiga.
Lejos de elegir la buena política y la que podría servirle para mover el país para adelante se involucró en campaña electoral de manera plena incluso dejando en evidencia que lo que ganó, lo ganó comprando a “platazo limpio”. Aunque lo último, vale aclarar, es solo por fuerza de costumbre, lo de limpio es una forma de decir.
En seguridad perdemos por goleada, el EPP ya dejó más de 30 muertos durante este Gobierno que ni llegó a la mitad de mandato y tenemos hoy a dos personas secuestradas. En salud las denuncias de irregularidades duermen plácidamente porque los involucrados son correligionarios y el propio ministro entiende que los médicos son eminentemente políticos y que así debe manejarse el sistema completo.
La transparencia en cuanto al acceso a la información fue una victoria ciudadana, no de su Gobierno. Es más, ni siquiera se ha dotado de recursos a las pocas oficinas de acceso a la información que fueron creadas. Cartes debe alardear menos y trabajar más. Como empresario hasta ahora demostró ser un politiquero bravucón cualquiera. Mucha promesa, poca acción.
Lo destacable sin dudas es Senavitat. Lejos del discurso es la cartera que más hizo y Soledad Núñez demostró que si hay voluntad, es posible construir en el más amplio sentido de la palabra.