06 feb. 2026

La opción por una vida célibe

@paredesjor33 @paredesjor33

El celibato sacerdotal, desde que la Iglesia Católica instaló como norma para los consagrados, en el ejercicio de su ministerio, lo mantiene y custodia como una joya preciosa. Si bien no es dogma, el celibato mantiene toda una estructura de la mentalidad de los católicos.

Sin embargo, los cambios actuales y los escándalos que han salpicado a integrantes de la jerarquía eclesiástica en el mundo, y específicamente, en nuestro país, ha puesto en entredicho la institución del sacerdocio célibe.

De un tiempo a esta parte, la iglesia católica paraguaya ha venido soportando heridas profundas con los escándalos que se suceden y donde los protagonistas son consagrados. Sin ir lejos, basta con mencionar el caso de los dos curas en Paso Yobái, departamento de Guairá, o el último que saltó en la Arquidiócesis de Asunción y varios otros en distintas diócesis, obliga la voluntad de expresar la imperiosa necesidad de reexaminar la institución del celibato sacerdotal, cuya observancia ya resulta un problema en la actualidad.

El celibato es un estado de vida de aquellas personas que no se casan o que no tienen una pareja sexual. No tiene un antecedente bíblico, pero fue tomado dentro del orden sagrado como una opción de vida, expresada en la voluntad y que hace coincidir el carisma de la vocación sacerdotal con el carisma de la castidad.

De hecho, dentro mismo de la institución eclesiástica ya existen posiciones encontradas con respecto al complejo tema de la vida célibe de los sacerdotes y la posibilidad de instalar el celibato opcional. En nuestro tiempo actual y en nuestro mundo, estos escándalos ha sembrado mucha duda sobre la efectividad de esta característica del ministerio sacerdotal.

Que el llamado a ser célibe, realmente, sea una opción de vida sin que implique una norma para el ministro de Dios. Esta es mi posición muy personal y si no se puede cumplir con ese carisma ser lo suficientemente valiente para renunciar a la vocación sacerdotal para evitar escandalizar a los “hermanos más pequeños”