La preocupación de los ciudadanos de Pedro Juan Caballero se hace constante por la ola de crímenes que está azotando. Estamos siendo sacudidos con la serie de asesinatos, robos, hurtos, robo de motocicletas, motochorros y demás yerba con lo que los pobladores a diario tienen que convivir.
Las ejecuciones, tanto de compatriotas como de brasileños, como siempre terminan en el oparei. La Policía no investiga los tantos crímenes que ya se han perpetrado en lo que va del año, excepto algunos pocos. Los sicarios que se movilizan en vehículos o en motocicletas a cualquier hora del día en busca de su presa, ponen en peligro la vida de los ciudadanos inocentes, y de aquellos que a diario están luchando por un día mejor.
El jefe de Orden y Seguridad de la Policía Nacional, Walter Vázquez, no hace nada para que se pueda controlar la situación de la ola delictiva que se vive por esta zona. Los estrictos controles que frecuentemente se hacían, hoy en día raras veces se observan. Lo que más se nota es una simulación de control; es decir, realizan los controles relámpagos, que no benefician a nadie.
La Policía tiene que cumplir su rol como policía, de prevenir cualquier situación delictiva que se pueda presentar, y poner el orden dentro de la ciudad, y el de controlar los vehículos, motocicletas, y personas en actitud sospechosa. No debe dejar que pase desapercibido todo lo que sucede en la comunidad.
Y si no es así, la ciudadanía de esta parte del país, a diario continuará conviviendo con los crímenes sin resolverse, y apeligraría la vida de gente inocente, de gente trabajadora, inclusive de periodistas de cualquier medio. Ojalá que nuestras autoridades ponga más empeño para la seguridad, para que la inseguridad no esté tomando cuenta de Pedro Juan Caballero.
