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La corrupción mata

Este gobierno inepto tiene la oportunidad, sobre todo, la obligación de vigilar esas vacunas.

Tania Sosa Caniza Por Tania Sosa Caniza

La despiadada acción de los grandes “popes” rojos de estar como pirañas sobre las pequeñas dosis anticovid que llegan al país, me hace pensar que es una señal de que en cualquier momento nos dicen: “se acabó, ya no traemos más vacunas y váyanse al infierno”.

Hay sospechas de que, al menos, 500 dosis fueron desviadas justo hacia políticos o personas ligadas al partido de oficialista. ¿Coincidencia? Definitivamente, no. El Ministerio de Salud pidió 72 horas para contestar el pedido de la Fiscalía que investiga el caso de los vacunados VIP. ¿Acaso no está automatizado? ¿Acaso no se escudan diciendo que no pueden desperdiciar dosis abiertas?

Lo triste es que no van a barrios vulnerables a ofrecer las vacunas, se van junto a correligionarios. Lo peor es que no tenemos la sensación de que esta barbarie termine sino todo lo contrario, al parecer esto acaba de empezar. Este gobierno inepto tiene la oportunidad, sobre todo, la obligación de vigilar esas vacunas. Miles de vidas se pudieron haber salvado si se diligenciaban a tiempo las inyecciones. O al menos, otros 500 paraguayos en el rango correspondiente iban a estar camino a la inmunización, pero la corrupción mata.

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