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La Argentina amiga

Cuando el pueblo salió a las calles a gritar y a romper todo, el Gobierno de Marito Abdo hizo “magia” para proveer medicamentos en los hospitales.

Como era de esperarse, eso no duró y el calvario continúa hasta hoy día.

La inoperancia criminal de los gobernantes abrió la caja de pandora y los familiares hicieron lo que había que hacer para no dejar morir a sus pacientes, por lo menos no sin luchar hasta lo último en nombre de ellos.

La falta de medicamentos en los hospitales dio paso a toda clase de negocios negros, que por cierto no es nada nuevo, siempre fue un secreto a voces el comercio ilegal de medicina, incluso en los propios hospitales públicos. Hoy basta con entrar en redes sociales para observar todo tipo de ofertas de remedios esenciales para los enfermos con COVID-19. Vendedores de farmacias con dudosa legalidad rondan los hospitales como cuervos y por supuesto, ante el abuso de precios en nuestro país, la gente acudió a Clorinda en busca de alivio.

Argentina auxilió al Ministerio de Salud con la venta a precio justo de 45.000 ampollas de Atracurio, que llegaron ayer. Ya sea por pedido de socorro de los paraguayos o del propio Gobierno, la Argentina amiga, siempre tendió la mano.

Los gobernantes son los únicos responsables del contrabando, de la exportación de pobreza y la muerte de miles de compatriotas, incluso por enfermedades menos graves que el coronavirus. Si alguien debe ser juzgado, serán aquellos que robaron al pueblo hasta la dignidad.

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