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Kimberly ganó su primer caso

Lo mejor de la semana para mí fue saber que Kimberly Ayala pudo jurar como abogada. Aunque, en un país ideal no habría tardado cinco años en cumplir sus sueños.

Perdió tiempo, dinero. Tuvo que aprender el oficio de la peluquería para mantenerse, pero ganó respeto y admiración por su lucha.

Se puede decir que Kimberly será buena abogada. Imaginate que alguien que luchó con todas sus fuerzas te defienda así en un juicio.

La prueba más grande la superó pese a los prejuicios de mucha gente. Por suerte, se sintió también mucho cariño y respeto hacia ella. Se volvió un ejemplo para las personas que también están en una lucha parecida. “Visible, para los que no pueden”, como decía su barrilete.

Sin dudas falta mucho por mejorar. Todavía no tenemos una ley contra toda discriminación, para que cada persona pueda elegir desde su nombre y cómo quiere verse, hasta cómo sentirse sin que los que piensen desigual puedan meter sus narices con el desprecio que los caracteriza.

Me impresionó leer los comentarios tan duros y crueles hacia Kimberly y la comunidad LGTBI, quienes respondieron con amor.

Kim ganó su primer juicio, su propio caso, y no es poca cosa lo que logró, para el “martirio” de los que solo saben odiar.

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