Columnistas

Falso patriotismo

“Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos” dijo alguna vez el presidente yanki a quién le volaron la cabeza con una bala.

La aporofobia del paraguayo salió a tomar sol, en estos días. Una seguidilla de abusos hacia indígenas fue la causa.

Cuando hallaron a una niña abusada, muchos comentaron: “Ellas luego se venden”. Poco tiempo después, otra nativa fue violada y asesinada. “Ellas se drogan y no quieren ayuda” fue otra absurda justificación.

El paraguayo es patriótico hasta que ve un indígena pobre. Le causa asco, le molesta su existencia, pero pintan murales y hasta se hacen tatuajes de sus rostros.

Pero no es el racismo lo que causa esa indiferencia, es el odio hacia el pobre. El pensamiento de que una persona en estado de vulnerabilidad no puede aportar en la sociedad y se los margina.

La culpa de la pobreza indígena es nuestra, por saquear sus recursos naturales, por permitir la corrupción en el INDI, por mirar a un costado cuando se les mata.

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