07 feb. 2026

El “perreo” del payaso Plim Plim

@gabi_zbaez @gabi_zbaez

Muchos tuvimos la dicha de asistir a cumpleaños infantiles, pero de los que verdaderamente eran infantiles en todos los aspectos, desde la música hasta los juegos y las sorpresitas. Me llenó de alegría saber que después de tanto tiempo una ONG como Global Infancia lanzó un CD dedicado a los niños (“Prohibido NO escuchar”); una recopilación de temas infantiles interpretados por artistas nacionales.

Es que hoy en día, los famosos cumpleañitos han dejado de lado las tiernas canciones y se han convertido en antesala a fiestas de adultos, donde se escucha reguetón, cumbia y se hacen competencias de bailes al ritmo de canciones bastante subidas de tono.

Una vez asistí a un cumpleaños donde vi a un payaso organizar el famoso juego de la silla (en el que los niños corren alrededor de unas sillitas, al son de la música y, cuando la apagan, todos tienen que sentarse. El que no encuentra lugar pierde). El DJ puso de fondo la canción que dice “ella quiere mmh, ahh, mmh; voy a darle mmh, ahh, mmh”. Los niños corrían y Plim Plim “perreaba” para hacer reír a los que veían el show.

El siguiente juego consistía en un concurso de baile en pareja, niños con niñas. La música para bailar no era precisamente “el twist de mi colegio”, ni tampoco “hola don Pepito, hola don José”. Un show lamentable que para muchos en realidad era divertido. La inocencia se está perdiendo en los niños y, la vergüenza en los padres.

Más de uno me dirá ¿y qué tiene? Ocurre que muchos de los problemas sociales que cada vez se están agudizando, como las drogas, el alcoholismo, el embarazo precoz (descartando los abusos sexuales), tienen sus orígenes en la infancia de cada persona. Si le decís a tan corta edad “mueve la carnaza mamaza” a tu vecinita o amiguita, ¿la respetás después de adulto?.

Tenemos que empezar a cuidar a los chicos y a hacer todo lo posible para que se diviertan, pero sanamente. Que no crezcan viendo a Triqui Traca parando el taxi de Osmani García y Pitbull, o a Plim Plim perreando. Por favor, dejemos que solo se pinche la nariz.