07 feb. 2026

El Niño, las calles y el constructor

@marianonin1 @marianonin1

Transitar por las principales avenidas es imposible. Es un caos. A los nervios del día hay que sumarles una cuota de impaciencia y todo se desborda. Ir al trabajo es de por si un problema en estas fechas. Si a eso le sumamos el malhumor de la gente es un peligroso cóctel que se toma todos los días en ayunas. Y si ir ya es problema, imaginate lo que es volver.

Las calles parecen bombardeadas. La infraestructura está colapsada y lo repiten las autoridades. En estas fechas, estaba previsto desde hace tiempo, se está dejando sentir “El Niño”, un fenómeno climático cíclico pero incentivado por la mano del hombre. No cuidamos la naturaleza y estas cosas son las que suceden.

Ya sé. Estás pensando qué tiene que ver una cosa con la otra. Pero está todo relacionado. Las autoridades culpan a la “naturaleza violenta” del estado de las calles cuando en realidad la culpa no es del tiempo sino de malas administraciones.

Cuando construís una muralla y esta se derrumba con cada lluvia, la culpa no es de la lluvia, es del que la construyó. Eso pasa con las calles y nos quieren hacer creer que la culpa es de la muralla. Es imposible que una obra bien hecha se destruya con cada precipitación. No es lógico ni coherente.

En Japón construyen rascacielos en zonas de constantes terremotos. Y no vemos noticias de que se caigan. Están bien construidos. Ese es el secreto.

Mientras no hayan sanciones ni estrictos controles seguiremos culpando a El Niño, y la plata para las reparaciones seguirá saliendo de nuestros bolsillos descuidando nuestra salud, educación o nuestra seguridad.

A los corruptos les encanta culpar a El Niño, total es chico y no se puede defender. Eso sí, lo seguirán explotando en los medios. Miles de damnificados lo avalan. Y nosotros... bueno, nosotros terminaremos creyéndoles el cuento.