07 feb. 2026

El chonguismo, ese dulce deporte nacional

@uruser @uruser

Esta es semana de política y seguridad: policías muertos, pifiadas ministeriales, pedido de más plata para los operativos en el norte, discursos vacíos y piloteadas varias, asalto tipo comando a un camión de caudales y ataque de hackers a páginas web oficiales... pero no hablaré de estos temas, hay gente más capaz.

Hablaré de algo personal: cuando llegué a Paraguay me llamó mucho la atención el uso de la palabra “socio” en lugar de “amigo”. Después, más o menos, entendí: el socio era más que un amigo, casi un cómplice en las pequeñas transgresiones diarias: sacar cédula sin turno y registro en lugares que ni conocés, pedir papeles por atrás del mostrador y etcéteras.

Luego el socio pasó a ser el cuate, palabra con aire mexicano que no entendí por qué se impuso (tampoco sé por que hay tantos mariachis, pero ese es otro tema). El cuate sigue la misma línea del socio, pero con un aire más festivo.

Pero eso fue, llegó al chongo, la expresión máxima de amiguismo y cuatismo; si cuate sonaba festivo, el chongo suena “pecaminoso”. El chongo/a pondrá a su chonga/chongo (en esto valen todas las variantes posibles) cerca, le facilitará la vida, dejando de lado otra gente más capaz. En una empresa pública, el chongo entrará por palanca y después, trabajará menos o no trabajará y hará horas extras hasta fuera de la capacidad de un ser humano normal, pero sin pisar el lugar de trabajo.

En empresas privadas también hay chonguismo, generando pésimos ambientes laborales, provocando divisiones que afectan la productividad. También hay chonguismo en el periodismo, cuando se promocionan o se informan unas cosas y otras no, y chonguismo cultural, cuando se habla de unas obras simplemente por el autor.

El chonguismo está presente en sus dos vertientes: seca y húmeda, cosa que no se daba (tanto) con el “socismo” y “cuatismo” y en ambas formas lleva, inexorablemente, a pésimos resultados. Y reitero, no estoy hablando de política… creo…