11 ene. 2026

El Bataclan, el 11S y la cabeza de Berta

@uruser @uruser

Leí en Le Monde de Francia (gracias Google por el traductor) que una persona se salvó del Bataclan, al igual que otros tantos afortunados, pero también se había salvado del atentado a las Torres Gemelas. Tal parece que el 11 de septiembre del 2001 este buen señor, ahora de 38 años, que se llama Mattew pero no quiere dar su apellido, caminaba por enfrente cuando se dio el choque del avión a la primera torre, salió corriendo y así atravesó medio Manhattan.

Nunca sabés cuándo te va a tocar: mi buen amigo Denis bajó corriendo del piso 78 el 11S y se cruzaba con los bomberos que iban subiendo a ayudar a la gente. Esos bomberos que él se cruzó, hoy están muertos.

¿Por qué ellos y no mi amigo? ¿Qué podrá tener él de tan especial que los demás no? Jamás lo sabremos probablemente. ¿Por qué las personas con las que pude hablar en París el viernes pasado decidieron ese día quedarse a ver una película y no salir? ¿Por qué les dio repentinas ganas de quedarse en casa? ¿Por qué ir a un café y no a otro?

¿Por qué el bicho maldito le atacó a Berta y no a otros que, seguramente, se lo merezcan más que ella? ¿Será para que nosotros apreciemos su belleza y su fortaleza sin cabello? ¿Será para que podamos entender su frase: “la belleza de uno mismo brilla sin importar qué pase”?

¿Por qué la odiosa enfermedad atacó a mi amiga, de quien les hablé en una de mis columnas pasadas? ¿Son castigos, expiaciones, pruebas o errores de la naturaleza? Tantas preguntas que probablemente nunca respondamos...

Y mientras yo me pregunto tantas cosas, hombres que aparentemente lo tienen todo más claro, con una lucidez propia de la locura, matan a sangre y fuego y prometen más lucha y seguir tiñendo de sangre inocente las calles de cualquier lugar del mundo, mientras que otros se refriegan las manos contando billetes o, más seguramente, viendo las pantallas de sus smartphones mostrando cuentas monstruosamente grandes.

¿Por qué? ¿Para qué?