07 feb. 2026

¡Despierten a Horacio!

@santula @santula

Desde hace tiempo muchos venimos cuestionando la pésima comunicación de Horacio Cartes en función de gobierno. La explicación que dan cercanos a Cartes es que no le interesa comunicar, que sencillamente tampoco le importa que sus niveles de popularidad sean espantosos como lo son.

“Él quiere gobernar, no le preocupa lo que se piense de él” me decía un colaborador suyo en estos días. Lo que sus asesores están obligados a hacerle ver a Cartes, es el lugar que hoy ocupa y sobre todo la responsabilidad que esa posición conlleva. Uno supone que las asesorías deberían servir para dar una visión alternativa y más amplia de las cosas, no son apenas un instrumento para reforzar el pensamiento de quienes encomiendan ese trabajo. Creer que es lo último, sería muy servil y lamentable.

El Cartes empresario quizá no le deba explicaciones a nadie, pero el Cartes presidente a diario tiene la obligación de comunicar, de informar, de dar la cara por su gestión, por sus decisiones y aunque sea una tarea argel y una visión contraria al pensamiento del presidente, alguien tiene que ponerse los pantalones y hacerle entender.

Es hasta paradójico que el hombre cuya familia compra medios de comunicación porque ve un negocio y porque cree que es una herramienta poderosa de expansión, tenga la peor comunicación de los últimos tiempos. Quizá el proyecto privado de medios sea incluso más exitoso que su gobierno a juzgar por lo que hasta hoy se hizo.

Sean medios masivos o los recursos que hoy el mundo 2.0 pone a su alcance, la prensa es un puente para hacer efectivo un derecho de la gente, el de estar informado. No se puede bajar los brazos y prescindir de la comunicación solo porque “al presidente no le gusta luego ese tema”.

Cuando vuelva a su casa que haga la gran Cubas y no hable nunca más con la prensa, pero mientras sea presidente Cartes tiene que entender que no solo es una herramienta que pudiera fortalecer su imagen, sino una responsabilidad que tiene y hasta hoy es una deuda con la gente.