07 feb. 2026

Cuando recuperar tu celular es un dolor de cabeza

@gabi_zbaez @gabi_zbaez

Cuatro asaltantes me robaron la cartera y el celular hace tres semanas. A pesar del susto mezclado con rabia e impotencia, sentí un cierto alivio al recordar que mi compañía telefónica me ofrecía un plan de seguro antirrobo, por el que pago cada mes.

Pensé que adquirir un nuevo equipo iba a ser menos complicado que recuperar mis documentos, pero me equivoqué. Llegué hasta mi empresa de telefonía con la esperanza de que me repongan el celular. Tras un par de intentos fallidos, en los cuales perdí tiempo yendo y viniendo de la compañía, me dieron ¡por fin! un teléfono... pero averiado.

Fui una vez más hasta la telefónica -donde creo que ya todos me conocen-, con la esperanza de que me cambiaran rápidamente por otro; optimismo, le llaman. Pero recibí la misma respuesta que antes: “El celular no hay en stock, ni en este ni en otro punto de venta”. Cuando pago el seguro, lo hago en fecha; pero aparentemente ellos sí se pueden tomar el tiempo que quieran. Hasta hoy, desde hace ya tres semanas, estoy sin celular, pero sigo pagando, por supuesto.

Sé que no solo yo sufrí esta situación. Eso me hizo pensar en aquel que siempre es pisoteado en sus derechos: el consumidor. Viendo estadísticas de la Secretaría de Defensa al Consumidor (Sedeco), nos damos cuenta claramente cómo las telefonías son el principal dolor de cabeza de todos, o casi todos.

¡Afortunado el que no sufrió aún! También pensé en que la diferencia entre lo público y lo privado, en cuanto a servicios, es casi inexistente. ¿O no leemos todos los días la falta de agua, luz y teléfono de las estatales?

Ojalá llegue el día de la revolución del consumidor, el día en el que tengamos el lugar que nos merecemos, que paguemos un precio justo, por un servicio que recibimos en tiempo y forma. Suena tan básico y a la vez tan utópico. Nosotros debemos saber qué nos corresponde y cómo exigir. Espero que cuando llegue este momento, pueda compartir la buena noticia con mi celular.