@uruser Permanentemente algún organismo internacional, una consultora o una universidad hace una encuesta o estudio sobre algún tema más o menos relevante. Ayer llegaron dos estudios en el que Paraguay figura en primer lugar en uno de ellos y en un (des) honroso segundo lugar en el otro.
Según Gallup somos los más felices (por cuarto año consecutivo), medida la felicidad como respuesta a una serie de preguntas tales como: ¿sonrió ayer?, ¿lo trataron bien? y otras por el estilo.
En otro estudio, la ONG Transparencia Internacional menciona que Paraguay está en el segundo lugar en “índice de corrupción” (o sea cómo los ciudadanos perciben a su país en cuanto a la corrupción); el primer lugar lo compartieron Venezuela y Haití.
Yo creo que son correctos los resultados (y por mucho menos de lo que habrán gastado las consultoras yo se los decía). A pesar de los (numerosos) pesares todavía sonreímos en Paraguay, conocemos al vecino en la mayoría de los casos y charlamos con los guardias de seguridad cuando llegamos al trabajo.
Tenemos “buena onda” en Paraguay, nos reímos de nosotros mismos y nos reímos con nuestros amigos. Tomamos tereré en cualquier momento que sea posible y un asadacho sustancioso es el fin normal hasta de un congreso de nutricionistas.
¿Corrupción? Hay y mucha; sus efectos la sentimos en los pozos, en la educación que no mejora a pesar de reformas y reformas de las reformas, en viviendas miserables al lado de lujosos vehículos oficiales, en concursos sospechados y en sospechosos liberados. También es corrupción nuestra costumbre de devolver el pasaje al guarda o de no pedirlo y pagar menos, en darle algo al zorro para no pagar la multa, en acelerar el trámite con el socio de nuestro socio.
¿Podremos conservar lo primero y despojarnos de lo segundo?¿Existe una “inevitabilidad genética” de la corrupción? ¿O la podemos eliminar? Yo creo que sí: el otro día un joven encontró 9 millones de guaraníes (unos 1.700 dólares) y los devolvió. Yo creo que sí... A pesar de todo, seguimos teniendo buena gente en Paraguay