@feryirobles Hay quienes consideran que el campesino es una especie en extinción, y esta hipótesis fue descartada totalmente con la presencia de miles de ellos en la capital del país. Aprovechando las movilizaciones de cooperativistas, los labriegos se unieron a las protestas sobre el punto cuestionado por los manifestantes, y más tarde tomaron fuerza concentrando la medida con sus ya tradicionales reivindicaciones.
Al pasar las horas, desde el interior del país muchos de ellos se hicieron eco de lo que ocurría en la Plaza de Armas, y de esta manera fueron uniéndose más campesinos de distintos puntos. A dos semanas de esto, el sitio fue ocupado totalmente.
En medio de los cuestionamientos del resto de la sociedad que reclamaba la violación del derecho a la libre circulación, me sorprende la firmeza con la que los campesinos se mantienen en su postura de no abandonar la capital hasta conseguir una respuesta favorable del Gobierno, respecto a la condonación de deudas que solicitan.
Se instalaron bajo carpas, y trajeron todos los productos alimenticios que pudieron. Sin niños presentes, se turnan vigilantes en cada acceso a la plaza, con palos en mano, símbolo de la lucha, demostrando el poder del campesinado.
Nunca vi algo similar. En comparación a su tradicional marcha campesina que se lleva a cabo hace 23 años, esta improvisada movilización está perfectamente organizada, y se mantiene más fuertes que nunca, y sumando adherentes.
El campesinado, la clase más numerosa y la más oprimida, ahora se volvió un aliado de la clase obrera. Camioneros, volqueteros, trasportistas y varias centrales obreras, y hasta estudiantes secundarios, se unieron a la lucha, y de paso manifiestan sus propias reivindicaciones. Mientras el Gobierno sigue analizando los pedidos, la movilización va tomando fuerza, avanzando junto con las masas trabajadoras, que han decidido desempeñar un papel revolucionario y democrático muy grande.
En esta perspectiva, esclarecer y resolver los problemas que surgen es lo fundamental.