Un trabajador de estancia asegura que un policía le sacó millones y lo tuvo secuestrado en una pieza tras un lío de pareja.
La denuncia por “estafa” y persecución penal fue presentada por Erico Romero Paredes contra el suboficial Hugo Duarte, de la comisaría 18ª de Santa Rosa del Aguaray (San Pedro).
Según el afectado, el problema comenzó cuando le quitó el celular a su concubina; ella lo denunció y el uniformado supuestamente aprovechó la situación para exigirle 10 millones de guaraníes para no apresarle.
Erico asegura que apenas logró juntar y entregarle unos G 7.700.000, pero el agente le habría dicho que su plata no valía y terminó por detenerlo de todas formas pocos días después del pago.
Por esta razón, le acusa directamente de estafa, ya que le sacó el dinero prometiéndole dejarlo libre pero igual lo mandó encerrar.
“Ocho días me tuvo en la comisaría. Ni siquiera me mandaron al calabozo. Me secuestraron en la pieza de los policías”, relató a 4DM Noticias.
Además, afirmó que Duarte lo persigue e incluso recordó que el pasado sábado el uniformado lo interceptó en un camino vecinal y lo apretó “como a un delincuente”.
Señuelo: El sombrero
Por otro lado, el subjefe de la Comisaría 18ª, Feliz Ruiz, dio una versión totalmente distinta a EXTRA.
Afirmó que a finales del año pasado la pareja de Erico pidió auxilio al suboficial Duarte porque temía por su vida, ya que era maltratada por el karai.
Como el trabajador estaba prófugo, la policía le puso una trampa. Le enviaron un mensaje haciéndose pasar por un informante para que fuera a pillar a su supuesto “sombrero”. Erico cayó en el engaño y apareció en el lugar con un cuchillo y una piola. Ahí mismo fue detenido.
Tras pasar tres meses en la cárcel de San Pedro y cumplir arresto domiciliario, la policía asegura que ahora el denunciante inventa esta historia de la coima y la estafa por pura venganza y despecho.
El subjefe de la dependencia explicó que el hombre está enfermo de celos y busca vengarse del suboficial.
“Ése señor está enfermo de celos y ahora quiere vengarse de mi suboficial por ayudarle a su señora. Hasta cuestiona por qué tenía el número de la señora”, dijo el subjefe.
Entre risas, el subjefe Feliz Ruiz dudó del pago de los G. 7.700.000. Aseguró que, al ser un simple peón de estancia, es imposible que el denunciante tenga semejante cantidad de efectivo para andar pagando coimas.