Lo habían rodeado, porque no tenía casco, chaleco y supuestamente hacía el famoso “willy” sobre Acceso Sur, en Ñemby. Allí, el domingo se realizó un megaoperativo por las reiteradas denuncias de vecinos cansados del ruido, las carreras clandestinas y las maniobras peligrosas. En medio de ese control, terminó incautada la moto de un muchacho en particular, que lejos de calmarse, armó un escándalo y se jactaba diciendo: “Mi tío es comisario”.
El procedimiento se llevó a cabo en varios puntos muy concurridos de la zona, especialmente sobre la ruta PY01, Acceso Sur, cerca de locales nocturnos, bares y discotecas. El operativo fue conjunto entre la Policía Nacional, el Ministerio Público, la Patrulla Caminera y la Policía Municipal de Tránsito, justamente para frenar el sarambí que se repite casi todos los fines de semana.
Según se pudo ver en videos publicados por Capiatá Noticias Digital, el joven fue detenido para un control y los agentes le avisaron que su motocicleta iba a ser llevada en la patrullera. Ahí fue cuando el ambiente se calentó. El muchacho se opuso con fuerza, trató de estirar la moto para evitar que la subieran y empezó a forcejear con los policías, repitiendo una y otra vez que no podían tocarle porque su “tío es comisario”.
Lejos de tranquilizarse, el mita’i se puso cada vez más violento. Mientras era reducido por varios uniformados, llegó incluso a agredir a uno de ellos, haciendo volar su gorra en medio del forcejeo. A pesar de los empujones y los intentos de amedrentar a los agentes, que finalmente lograran subir la moto a la patrullera y continuar con el procedimiento.
Tras viralizarse el caso, el oficial José Jiménez también hizo su descargo en redes sociales, criticando la actitud del joven. “Hay quienes creen que tener un pariente o conocido ‘influyente’ les da licencia para hacer lo que quieren. Error. Eso implica más responsabilidad, hermano”, escribió. Y remató con ironía: “Mi tío es comisario ñandeko…”, dejando en claro que ese tipo de excusas no corre durante un procedimiento.