Daniel Christiaan Bruewer Coetzee (75) vivía desde hace 26 años en la zona de Independencia (Guairá) y había desaparecido el domingo 12.
Cerca del anochecer de ese día, la esposa recibió una llamada del celular de su marido, en que le decían que él fue secuestrado por dos personas y que exigían el pago de 300.000 dólares (casi G. 2.200 millones) por el rescate.
Después ya no hubo contacto con los supuestos captores y el teléfono daba apagado, hasta que ayer fue encontrado el cuerpo sin vida del extranjero, en un cañaveral a unos 10 kilómetros de su casa, según datos.
El cadáver estaba ya en estado de putrefacción y, en principio, se calcula que la muerte ocurrió entre 4 a 5 días atrás, según el médico forense David Martínez, quien explicó que no se notaron rastros de violencia y anunció que se hará una autopsia para confirmar la causa de la muerte.
“Atípico”
Mencionó que por su vestimenta, un amigo de la familia confirmó que se trataba del sudafricano. Ningún familiar del fallecido apareció en el lugar del hallazgo.
“Esto fue un secuestro atípico”, dijo el comisario Nimio Cardozo, jefe de Antisecuestro de la Policía.
Explicó que en la comunidad se sabía que “el señor no tenía las capacidades para poder pagar”.
“Difícilmente podamos nosotros llevar por el lado del secuestro extorsivo”, recalcó en el canal Noticias Paraguay (NPY).
El jefe policial evitó dar más detalles del caso, porque “es bastante amplio el abanico de posibilidades que estamos analizando”. Hay sospechas de que la hija de la víctima podría estar involucrada, en lo que sería un homicidio y, para despistar, se habló de secuestro.