Santiago Peña anunció su renuncia a la Presidencia de la República y aseguró que tomó la decisión para priorizar la estabilidad del país por encima de cualquier cargo o interés personal. En un mensaje dirigido a los paraguayos, reconoció que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida y sostuvo que la historia se encargará de juzgar los acontecimientos que llevaron a esta situación.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República”, expresó el mandatario, al justificar su determinación en la necesidad de preservar la paz social y las instituciones democráticas.
Peña manifestó que actuó con respeto a la Constitución Nacional y a los mecanismos institucionales del país. “Estoy convencido de que ningún cargo puede estar por encima del bienestar del Paraguay”, señaló.
El jefe de Estado también pidió disculpas a la ciudadanía por los errores que pudo haber cometido durante su administración. “Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí”, manifestó.
Sin embargo, uno de los puntos centrales de su mensaje estuvo relacionado con la crisis financiera y la incertidumbre de miles de ahorristas por la situación de Ueno Bank. Peña sostuvo que su principal preocupación es que las familias recuperen su dinero y que se protejan los recursos públicos.
“Detrás de cada depósito hay años de esfuerzo, sacrificio y proyectos familiares”, expresó. Asimismo, manifestó su deseo de que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad y garantice la devolución de los recursos comprometidos.
La renuncia se produce en medio de una profunda crisis política, luego de las movilizaciones ciudadanas, los cuestionamientos por el caso Ueno y el avance de las gestiones para impulsar un juicio político en el Congreso. El mandatario quedó cada vez más debilitado políticamente ante la pérdida de respaldo de referentes del oficialismo y de sectores que anteriormente acompañaban su gestión.
Senador vitalicio
La salida de Peña mediante una renuncia también tiene una consecuencia constitucional importante: al dejar la Presidencia, pasaría a ocupar una banca como senador vitalicio, conforme al artículo 189 de la Constitución Nacional.
Esta condición le permitiría conservar fueros parlamentarios. Por lo tanto, si la Fiscalía pretende avanzar con una imputación y un proceso penal en su contra, deberá cumplirse previamente el procedimiento de desafuero ante el Senado. Es decir, no se trata de una inmunidad absoluta ni de una prohibición para investigarlo, sino de una protección procesal que requiere el levantamiento de sus fueros para avanzar judicialmente.
La diferencia con una eventual destitución mediante juicio político es clave. La Constitución establece que los expresidentes electos democráticamente acceden a la senaduría vitalicia, pero quedan excluidos quienes hayan sido sometidos a juicio político y declarados culpables. En ese escenario, Peña perdería ese beneficio constitucional.
De esta manera, su renuncia antes de una eventual destitución también tendría consecuencias en el ámbito judicial, ya que le permitiría acceder a la condición de senador vitalicio y mantener las inmunidades correspondientes.
En la parte final de su discurso, Peña apeló a la unidad y a la fortaleza de las instituciones para superar la crisis. “Ningún cargo es más importante que la estabilidad de la República. Ninguna persona está por encima del Paraguay”, sentenció.