Los bomberos de la Décimo Octava Compañía salvaron la vida de un niño de 4 años que se atragantó con un chupetín. Todo ocurrió la noche del sábado, cuando los padres del menor llegaron al cuartel pidiendo ayuda inmediata.
Al ver que el niño no podía respirar y presentaba piel y labios morados, los padres decidieron no perder tiempo y se dirigieron directamente junto a los bomberos al cuartel, ubicado sobre la Ruta 3, km 23.
Las cámaras de seguridad captaron la angustia de los padres mientras entregaban al pequeño en brazos de los voluntarios. Según contó el bombero Cristian Benítez, el niño llegó en un estado alarmante, con la vía aérea completamente obstruida.
Al recibir al menor, la voluntaria Gabriela López no perdió tiempo y empezó la maniobra de Heimlich que consiste en rodear la panza del niño con los brazos y hacer unos empujones rápidos hacia arriba, para sacar de golpe lo que le tapaba la garganta. Mientras tanto, el niño fue subido a la ambulancia AM-182 para llevarlo al Hospital Distrital de Limpio, y los bomberos continuaron haciendo los empujones durante todo el camino hasta lograr que pudiera respirar.
Gracias a la rápida reacción y la experiencia del equipo, el chupetín salió antes de llegar al hospital, evitando una tragedia. Los bomberos destacaron que la rapidez fue clave para salvar la vida del niño, que llegó con la vía aérea completamente tapada.
En el hospital, los médicos confirmaron que el niño está bien, sin secuelas ni complicaciones, tras hacerle los estudios correspondientes.
Los bomberos hicieron un llamado a los padres para que aprendan estas maniobras básicas de primeros auxilios, porque en minutos se puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.