María Báez, una mujer que vino desde Horqueta con la esperanza de que su tío recupere la salud, terminó viviendo una verdadera pesadilla en el Hospital Regional de Concepción. Mientras luchan contra la enfermedad, ahora también deben luchar contra la inseguridad que no perdona ni a los enfermos.
El domingo por la noche, los “amigos de lo ajeno” se llevaron la silla de ruedas del paciente, quien se encuentra internado en el servicio de Urgencias desde hace un mes.
“Cámara de adorno”
Según relató María, ella tuvo que dejar la silla frente a la entrada de Urgencias porque no le permitieron ingresarla al área donde está su familiar. Confiada en que era un lugar seguro, se llevó la peor sorpresa.
“Nadie vio nada, de la nada desapareció”, lamentó la mujer en contacto con Concepción Informativo. Lo más indignante del caso es que, aunque en el sitio hay una cámara de seguridad, la misma no funciona. Está ahí de adorno, mientras los delincuentes hacen de las suyas en las narices de todos.
Ya le robaron hasta el tereré
María contó que hace apenas unos días también les pelaron: les robaron su kit de tereré, el fiel compañero de los familiares que pasan horas y días de vigilia en los pasillos del hospital.
La silla de ruedas les costó G. 3.000.000, una suma altísima para una familia que ya viene gastando de todo por la internación. El paciente ya no habla ni camina, por lo que la silla es su única herramienta para movilizarse.
María lleva más de un mes sufriendo y costeando los gastos en el hospital.
La familia pide desesperadamente ayuda o alguna información para recuperar la silla, ya que para ellos es un elemento vital y ahora mismo no tienen cómo reponerla.