Su cuerpo estaba tapado con una sábana y estaba tendido frente al local de Beti Servián. Era la tarde del domingo y, cuando la mujer llegó para abrir su fiambrería, en San Antonio, desde lejos ya vio un montón de gente y una patrullera frente a su negocio. Al llegar encontró el cadáver de un hombre tendido en su puerta, además de varias autoridades.
Beti contó todo a través de sus redes sociales y relató que estaba con su uniforme de binguera. Dijo también que los policías que estaban en el lugar ya la conocían. Cuando por fin llegó la ambulancia para retirar el cuerpo, se acercó un poco más porque quería verle la cara al hombre.
Según contó, no le habían descubierto el rostro y quería saber si podía ser algún conocido. El hombre estaba vestido de mecánico y tenía aceite de motor en los brazos. Para ese momento también había llegado la señora del fallecido, pero ella tampoco podía verle la cara porque estaba llorando.
Fue ahí cuando, según Beti, una mujer que estaba haciendo el procedimiento se acercó y le habló de muy mala manera para que se retirara. La doña le explicó que solamente quería mirar para saber si conocía al hombre, pero la mujer le respondió que no era conocido de nadie porque no era de esa ciudad y que saliera de ahí.
“Salga de ahí”
“Le dije que solamente quería saber si no era un conocido. ‘Nooo, no es conocido de nadie porque no es de esta ciudad, salga de ahí’, me dijo”, contó Beti.
La mujer finalmente se retiró y los intervinientes procedieron a levantar el cuerpo. Pero frente al local quedaron un charco de sangre, algodones ensangrentados y gasas que habían usado para asistir al fallecido.
Beti contó que, cuando ya se estaban retirando, la misma mujer, a quien describió como “argelada”, volvió a acercarse. Esta vez, según relató, le ordenó que limpiara el lugar.
“Me dijo para que limpiara yo el lugar, derramando lavandina y mucha agua porque la sangre despediría olor en el lugar. Ok, no se preocupe, le dije amablemente”, relató.
Después de eso, Beti quiso saber quién era la mujer que le había hablado de esa manera. Le preguntó a uno de los policías y ahí le dijeron que era la fiscala.
Pensó que era la secretaria de la fiscal
La doña no podía creerlo y hasta pensó que podía ser la secretaria de la asistente de la fiscala. Para ella, el trato que había recibido no era el que esperaba de una autoridad.
“Le dije al policía que tal vez era la secretaria de la asistente de la fiscala. ‘¿Y por qué?’, me dijo. ‘Por maleducada’, le contesté”, relató.
Beti siguió contando lo que pensó en ese momento. Dijo que la forma en que la mujer le habló le pareció una falta de educación y también la llamó “atrevida” y “puerca” por la manera en que dejó la vereda de su negocio y por decirle que se encargara de limpiarla.
“¡Nooo!, me dijo el policía. ‘La fiscala es’. Entonces le respondí: ‘Ella también habrá comprado su título, porque no tiene buena educación’”, escribió.
La doña también se preguntó si el trato tuvo que ver con la ropa que llevaba puesta.
“Como me vio con el uniforme de binguera, habrá creído que soy una callejera cualquiera que no merece respeto de nadie y mucho menos de una fiscala”, escribió Beti.
En su descargo, también habló de la educación que, según ella, debe tener una persona sin importar cuántos estudios tenga o qué cargo ocupe.
“Aunque se dice que la educación nace en casa y por más estudios que uno tenga, siempre se maneja como se acostumbró en la casa”, expresó.
Beti siguió con su crítica y dijo que hay personas que, por ocupar un cargo o sentirse superiores, creen que los demás no merecen el mismo respeto.
“Así son las personas pedantes, que creen que no merecen respeto las personas que no están a su altura”, escribió.
Y cerró su publicación con otra frase bastante dura, apuntando a que cualquier autoridad debería respetar a la gente a la que sirve.
“Cualquier sarrapastrosa debe respetar porque le está pagando el sueldo para sostenerse en la vida”, manifestó.
Al final se supo quién era el hombre que había quedado tendido frente al negocio. Fue identificado como Óscar Quiñónez, de 33 años. El hombre iba en un biciclo y regresaba de un encuentro cuando perdió el control en una curva, chocó contra una columna y cayó al pavimento.
No llevaba casco, por lo que recibió un fuerte golpe en la cabeza. Los bomberos voluntarios llegaron al lugar e intentaron reanimarlo, pero no pudieron salvarlo. La causa de muerte fue un traumatismo de cráneo.