Después de 24 años, volvió al mismo lugar donde conoció a su esposa, María Villa (47), pero esta vez para jurarse amor eterno frente al altar.
«Ese día va a quedar en mi memoria», expresó muy emocionado a EXTRA el oficial de policía Valerio Antonio Florentín (49)
Don Valerio contó que, cuando apenas tenía 19 añitos, un socio le presentó a su amada en plena vigilia de la parroquia.
Desde esa misma noche la empezó a piropear y le anduvo detrás durante un año enterito, hasta que por fin María aceptó ser su novia.
En todos estos años pasaron de todo, especialmente porque su señora era muy celosa, aunque él jura que nunca se portó mal.
“A veces los amigos les hinchaban y ella ya se enojaba”, recordó entre risas.
Hace más de 20 años que ya firmaron el civil, pero tenían una espinita en el corazón. Les entristecía ir cada domingo a misa y no poder comulgar porque les faltaba la bendición de Dios.
Después de que en la iglesia le comentaran la gran oportunidad de casarse en la boda comunitaria, don Valerio no dudó ni un segundo y nuevamente le propuso matrimonio.
«Estamos felices porque ahora vamos a poder estar bien con la ley y con Dios. No tengo manera de explicar lo que siento», dijo el poli, muy feliz por el gran paso que dieron.
Flechazo en el súper
Doña Hortensia Fernández (49) y el albañil Andrés Escobar (50) también dieron el ansiado «SÍ».
Se conocieron en un súper donde él era carnicero y ella se iba todos los días religiosamente solo para verlo.
Tras 30 años de convivencia, don Andrés le suplicó unas semanas para convencerla de ir al altar, hasta que ella aceptó para dar el ejemplo a sus cuatro hijos.
Feroz récord
Unas 163 parejas se casaron en la parroquia San Gerardo de Pedro Juan y otras 54 en Zanja Pytã. Con esta histórica celebración en Amambay, la Fundación Santa Librada ya unió a 6.337 parejas en todo el país.