La policía brasileña identificó anoche el cuerpo de una mujer encontrada ayer a la siesta al costado del camino de la Colonia Portera Ortiz, en Cerro Corá, Amambay.
Se trata de Miriam Moraes Cardoso, de 29 años, oriunda de Antônio João, Mato Grosso del Sur.
Fue torturada y degollada. Aún no se sabe si fue ejecutada en Paraguay. Al costado del cuerpo había un cartón con la inscripción: “JUSTICIERO DE LA FRONTERA NO ROBAR + 1 AVISO”. Se presume que estos supuestos “exterminadores” de ladrones fueron los responsables con la advertencia que es “el primer aviso”.
En un primer momento se dijo que había sido decapitada, pero no fue así. Sin embargo, su muerte fue muy cruel. El forense Marcos Prieto inspeccionó el cuerpo y explicó que se trató de un degollamiento con un profundo corte en la nuca. Afirmó que la cabeza no se separó del cuerpo y que la causa de muerte fue una hemorragia aguda. Además, la cara de la joven estaba desfigurada a golpes y llena de moretones. Tenía las manos y los pies atados con una piola y la boca tapada con una remera.
El tatuaje
Cuando trascendió la noticia del asesinato de una joven, varias personas se acercaron para ver si se trataba de alguna familiar desaparecida.
Al principio, una mujer llamada Blanca Estela llegó al lugar y dijo ser cuñada de Jaqueline Duarte Vega. Confirmó que se trataba de ella y, con mucho dolor, avisó a la mamá de la víctima.
El cuerpo fue trasladado a una funeraria, donde llegó la madre destrozada en llanto. Al mirar los tatuajes de los brazos: una serpiente con la palabra “mãe” (madre) y una bailarina con el nombre Sofía, la señora dijo: “Esta no es mi hija”.
Tras la investigación, la policía brasileña confirmó que se trataba de Miriam. Se presume que fue torturada y asesinada en otro lugar
La mujer vivía en condición de calle desde que pasó a consumir drogas, según sus familiares quienes repatriaron el cuerpo de la víctima.