Unos 20 gatos, llamados por los vecinos “michis monagillos”, convirtieron la parroquia Inmaculada Concepción de Tacumbú (Asunción), en su hogar.
Bajo los cuidados del padre Bernardo Torales, los gatos callejeros se fueron sumando a la comunidad donde encontraron refugio, agua y comida.
Pero ahora los mbarakaja corren el riesgo de ser enviados a un refugio tras la llegada del nuevo párroco, el padre Marcial Aveiro. Los feligreses reaccionaron de inmediato pidiendo a la gente que los adopten antes de que sean “destinados”.
Bendecidos
El padre Bernardo Torales, paciente oncológico que ya está gestionando su jubilación, recuerda con cariño cuando aún era párroco de la Iglesia.
“Eran mi compañía y siempre les bendecía cuando les veía”, contó con cariño a EXTRA.
Él quiere ubicar a los más chiquitos y mansos en hogares de gente de buen corazón y llegar a un acuerdo con el nuevo pa’i para mantener a los más “salvajes” en el lugar.
¿Es mentira?
El padre Marcial desmintió que quiera “destinarlos”, como dice la gente. Comentó que no es apropiado tener gatos donde hay niños, aunque admite que no son agresivos, cuenta que ensucian el lugar con su popó. Además indicó que donará alimentos al refugio que los reciba. Mientras que, Paola Herrera, mamá de alumna y adoptante de “Rubio” (uno de los michis bendecidos), defiende a los mininos: “El patio es gigante, nunca molestaron”. Reveló que pa’i Bernardo sigue yendo a alimentarlos y reclama que el otro quiere deshacerse de ellos.
Contra la ley
Héctor Rubín, dire de Defensa Animal, confirmó que los gatos no pueden ser movidos. “Las colonias de gatos están protegidas por ley y no pueden ser desafectadas”, señaló y opinó que lo “fácil” es enviarlos a un refugio. Ya hay denuncia.