Una encima de otra, las bananas fueron bajadas del camión y apiladas al costado del Mercado número 1 en Villarrica. Era un pedido grande para el programa Hambre Cero, que entrega frutas a las escuelas. Los productores tenían unas 400 cajas listas, unos 10 mil kilos de banana, pero nadie las recibió y la carga quedó varada en la vereda, con riesgo de perderse y causando un gran perjuicio económico para las familias.
“Tuvieron un pedido grande y al final les rechazaron todo”, contó Román Cuyer mostrando la situación en redes.
Según Cuyer, los emprendedores de Villarrica habían trabajado varios días para preparar la fruta y cumplir con el pedido del programa, pero les dijeron que “ivai”, o sea, que era fea o estaba en mal estado.
El activista recorrió los camiones y mostró la cantidad de bananas que había. “Un perjuicio de cerca de G. 30 millones”, señaló mientras enseñaba las cajas apiladas. Explicó que la fruta estaba lista para las escuelas y que todo el esfuerzo de los productores había quedado en vano.
Cuyer pidió ayuda a la gente para que las bananas no se pierdan. Indicó que se podían comprar las cajas a G. 60.000 o la docena a G. 5.000, directamente de los productores, frente a Novia Lilian, al costado del mercado número 1. También dejó el número de contacto de Fátima, una de las responsables, para coordinar los pedidos: (0971) 371-242.
En sus videos, Cuyer mostró la indignación de los productores y lo complicado que fue organizar todo. Contó que habían preparado toda la cadena de trabajo, desde la selección de las bananas hasta la maduración. “Ojalá que la gente pueda ver este video y pueda entrar en contacto”, dijo, insistiendo en que la comunidad podía ayudar comprando directamente de los emprendedores.
Esta mañana, el activista compartió otro video mostrando la reacción de la gente: “Gracias a todos los que se sumaron, pero todavía queda un camión”, dijo, refiriéndose a unas 200 cajas que todavía estaban disponibles. Explicó que muchas personas llegaron desde temprano para comprar y apoyar a los productores, pero aún queda fruta por vender para que no se pierda el trabajo ni el dinero invertido.
Cuyer volvió a recorrer los puestos y los camiones para ver cómo estaba todo. Contó que los emprendedores hicieron todo lo que pudieron para cumplir con el pedido. Parte de la carga había ido a Caazapá, pero tuvieron que traerla de vuelta.
La gente de Villarrica se está organizando para comprar la fruta y ayudar a los productores a venderla antes de que se pierda. Los emprendedores esperan que esta semana puedan vender todas las cajas y recuperar al menos parte del esfuerzo y del dinero invertido.