Paraguay ya no está tan arriba en la tabla de los países felices. Según el Informe Mundial de la Felicidad 2026, el país bajó tres posiciones y hoy se ubica en el puesto 57 entre 147 naciones. Aun así, se mantiene como el quinto más feliz de Sudamérica, por detrás de Uruguay (31), Brasil (32), Argentina (44) y Chile (45), y por encima de Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Venezuela.
Pero, ¿por qué el paraguayo es menos feliz ahora? El análisis revela que, aunque somos “buena onda”, nos sentimos estancados en nuestra calidad de vida.
El informe dice que, en Paraguay, el uso exagerado de TikTok e Instagram está liquidando la alegría de la juventud, especialmente de los menores de 25 años. A la gente que usa el celular menos de una hora al día no le afecta tanto, pero acá el consumo es altísimo. Esto genera ansiedad porque el joven ve vidas de lujo con filtros y se frustra con su realidad.
El informe dice que las mujeres sienten más la presión por los estándares de belleza y se obsesionan con conseguir “likes”. Mientras que los chicos se entretienen más con juegos o videos de humor, las chicas están todo el tiempo comparándose con otras en redes, y eso les afecta en su autoestima.
La corrupción sigue siendo el punto más negro. El paraguayo no confía en las autoridades. A esto se suma que, aunque la economía crece, la torta se reparte mal y la plata no llega al bolsillo de todos por igual.
Ya no se comparte en familia
El paraguayo sigue siendo muy solidario. Lo que nos salva de un mal día es compartir con los amigos y la familia, sin embargo, el informe advierte que la calidad de estos encuentros se está perdiendo un poco por culpa de estar todo el día pegados al celular. También sentimos que tenemos menos libertad para decidir el futuro del país, lo que genera desánimo.
Lo que todavía nos mantiene más o menos felices es disfrutar del momento con los perros. Pero cuando pensamos en salud, educación y estabilidad, ahí es donde nos sentimos infelices.