08 jul. 2026

¿Por qué hacemos más pipí cuando hace frío?

Chakeko ro’y y te querés ir al baño todo el rato. Médica del IPS explicó que es un mecanismo del cuerpo. Pero atentis, dejó algunas recomendaciones.

ganas de ir al baño.jpg

Muchas personas notan que aumentan las ganas de ir al baño cuando comienza la temporada de bajas temperaturas.

Ilustración

Muchas personas notan que aumentan las ganas de ir al baño cuando comienza la temporada de bajas temperaturas. Lejos de ser una casualidad, se trata de un mecanismo natural del organismo conocido como diuresis por frío.

La doctora María del Carmen Romero, nefróloga del Hospital Central del IPS explicó que cuando hace frío, el cuerpo pone en marcha un proceso llamado vasoconstricción periférica. Eso quiere decir que los vasos sanguíneos de la piel se contraen para conservar el calor y mantener estables la temperatura corporal y el funcionamiento de los órganos internos. Como consecuencia, aumenta el volumen de sangre que circula en el organismo y los riñones interpretan que existe un exceso de líquido, por lo que incrementan la producción de orina para mantener el equilibrio.

Además, el frío también puede aumentar la sensibilidad de la vejiga, generando una sensación más frecuente de necesidad de orinar, incluso cuando no está completamente llena. Este fenómeno es habitual durante el invierno y forma parte de la respuesta normal del organismo.

Sin embargo, la Dra. Romero advirtió que las personas con vejiga hiperactiva, problemas prostáticos o infecciones urinarias deben prestar especial atención. Si la frecuencia para orinar aumenta de manera llamativa o se acompaña de dolor, ardor, fiebre u otros síntomas, es importante consultar al médico para descartar una enfermedad que requiera tratamiento.

La especialista también recordó que no se debe disminuir el consumo de agua durante el invierno. Aunque la sensación de sed suele ser menor, el organismo continúa perdiendo líquidos a través de la respiración, la orina y otros procesos normales. Esto es especialmente importante en los adultos mayores, quienes suelen percibir menos la sed y tienen mayor riesgo de deshidratación.

Mantener una buena hidratación durante todo el año ayuda al correcto funcionamiento de los riñones, favorece el equilibrio del organismo y contribuye a prevenir complicaciones relacionadas con la deshidratación.