Como lo vio vulnerable tras la muerte de su padre, una mujer que vive en España le escribió a Félix Piris, de 32 años, para brindarle apoyo. Con el tiempo incluso le ayudó con algo de dinero. Se hacía llamar Marta, pero ese no era su nombre real, sino una fachada que le permitió ganarse su confianza.
Félix, oriundo de Itauguá, contó a través de sus redes que todo empezó con mensajes cada vez más frecuentes en ese momento difícil de su vida. La mujer ya estaba entre sus contactos y solía ver sus estados de WhatsApp, aunque nunca la había conocido personalmente. Tras meses de acercamiento, le ofreció viajar a España con todos los pasajes pagados y un supuesto trabajo cuidando a un adulto mayor. Aunque dudó, terminó aceptando.
Llegó a Madrid un viernes 6 de marzo, pero la situación cambió rápidamente. Fue llevado a un pueblo alejado, donde había más personas en condiciones similares, incluso dos mujeres venezolanas con la misma promesa de empleo. Allí les pidieron sus pasaportes supuestamente para empadronamiento y luego no se los devolvieron. También les exigieron transportar bolsos que no podían abrir.
“Nos mantuvo encerrados 3 días sin salir a la calle. Ahí entendí que todo fue mentira y que nuestro fin era llevar algo ilícito”, expresó. Durante esos días vivieron momentos de miedo, amenazas y presión constante.
Finalmente, el hijo de la mujer les devolvió sus pasaportes y un poco de dinero, lo que les permitió escapar por una ventana. Félix relató que la huida fue intensa y peligrosa. Corrieron toda la noche y pasaron 18 horas preguntando cómo regresar a Madrid.
Una amiga le acogió en su casa
Una vez en Madrid, Félix fue recibido por una amiga, a quien considera una hermana, y su esposo, quienes lo ayudaron y le dieron refugio. Las dos mujeres venezolanas fueron trasladadas a un lugar de acogida seguro.
“Pasamos muy feos momentos, donde solamente pensamos si sobreviviríamos o no”, recordó. Hoy, a 20 días de lo ocurrido, Félix asegura que está a salvo, aunque todavía le pasa factura el miedo, los nervios y la decepción de la propia gente compatriota que intentó aprovecharse de ellos.
Decidió contar su historia para alertar a otros y evitar que alguien más pase por lo mismo. “Por eso no confíen en nadie que les ofrezca trabajo aquí si no es un familiar muy cercano. Aquí nadie viene con un contrato en mano, hay que luchar y hay muchos peligros. La gente se vuelve fría, envidiosa y malvada y se olvida de quién les tendió la mano”, afirmó.
Las venezonalas hicieron la denuncia
En contacto con EXTRA, el joven contó que él vivió por cuatro años en España y conoció a la señora allá, incluso ella llegó a hacerle pedidos de tortas, pero nunca tuvo contacto directo con ella.
En cuanto al caso en sí, cuando estuvo en ese pueblo, relató que incluso los amenazaron con armas que les ponían en la boca, también con cuchillos, e incluso los amenazaron con matarlos y que sus cuerpos serían arrojados al monte si no pagaban la deuda que tenían con ellos. Dijo que no conoce cómo se llama el pueblo donde fue llevado, pero estaba rodeado de montañas y gracias a una tercera persona logró escapar con las chicas. Incluso, Félix se cayó mientras escapaba.
Las mujeres realizaron la denuncia en Madrid y el caso ya se está investigando. “Yo pensé que nos iban a matar, porque no accedimos al trabajo con las dos chicas”, contó. Aparentemente, la intención era que las venezolanas sean llevadas a Ibiza para ser prostituidas o para tráfico de drogas.