Unas 60.000 personas corrieron la Maratón de Roma, entre ellos, un paraguayo: el pa’i Hugo Sosa, quien actualmente es rector de la parroquia San Silvestre y cursa su doctorado en Biblia. Sin embargo, tiene una pasión que descubrió desde muy pequeño: correr.
Esa pasión lo llevó a participar de otras competiciones y con este evento suma su cuarta maratón, un desafío que no es para muchos.
“Cada maratón es muy especial. La última que participé fue justamente aquí, en Roma. El km 30/32 es ya la parte del centro histórico, donde se encuentran como nuestros empedrados, pero mucho más ordenados”, explicó.
Admitió que siempre que falta unos 10 a 12 km para alcanzar la meta es justo donde más aprieta el cansancio y le toca negociar con el cuerpo para aguantar las puntadas en los pies
Los 42 km comenzaron y terminaron cerca del Coliseo, pasando por lugares emblemáticos como la Vía de los Foros Imperiales, el Castillo de Sant’Angelo, la Plaza de San Pedro (Vaticano), la Piazza Navona y la Fontana di Trevi.
Para el padre, el lugar más especial es pasar el puente Milvio, es un puente situado en el norte de Roma. Es uno de los puentes más importantes sobre el río Tíber, pero que le hace recordar a su amado Yuty, Caazapá natal.
“Me hace acordar porque parece más campaña, así como en mi pueblo. Lleno de ovejas también”, contó el cura.
El sacerdote comparó a la maratón con la vida sacerdotal. “Es una carrera de resistencia. Y la vida sacerdotal también, pero no en el sentido de que ‘aguanto porque no me queda de otra’, sino que es comunidad, la oración y el cuidar el cuerpo para que pueda ser parte, un elemento útil, para los que verdaderamente buscan a Dios”, expresó.
Pese a que casi abandonó la carrera por una lesión, el padre Hugo logró concluir la competencia, informó la periodista Mónica Fabiola Ayala desde la Roma misma.