30 jun. 2026

Pa’i dejó la sotana por un ratito y se puso el poncho de la Albirroja en plena misa

El Hno. Edisson Cazali emocionó a los feligreses, que lo despidieron cantando “Adelante Albirroja”. El sacerdote aseguró que en el país también hay que celebrar las buenas noticias.

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“Che brasilero kue, paraguayo potaite”, he’i el pa’i Edisson Cazali.

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Estaba por terminar la misa y mientras los feligreses esperaban cantar la canción de despedida, el Hno. Edisson Cazali hizo una pausa que nadie esperaba. Frente a todos, se sacó la sotana, agarró un poncho con los colores rojo, blanco y azul y se lo puso encima. En cuestión de segundos, la iglesia estalló en aplausos, gritos y cánticos para festejar la clasificación de la Albirroja.

La escena se vivió al finalizar una misa en honor a San Miguel Arcángel, en Ciudad del Este. Apenas dio la bendición final, el religioso le pidió a su monaguillo que le alcanzara el poncho tricolor. Cuando se lo colocó, los fieles no aguantaron la emoción y comenzaron a aplaudir, mientras el coro acompañó el momento con la canción “Adelante Albirroja”.

El Hno. Edisson Cazali lleva más de 22 años viviendo y trabajando en Paraguay. Aunque es brasileño y pertenece a la congregación de los Hermanos Capuchinos, asegura que ya se siente un paraguayo más.

De hecho, en una entrevista con NPY lanzó entre risas una frase que hizo reír a muchos: “Che brasilero kue, paraguayo potaite”.

El religioso contó que el poncho que usó tiene un valor muy especial para él, ya que fue un regalo que le hizo un feligrés de Caaguazú antes del Mundial, y desde entonces lo guarda con mucho cariño.

También reveló que ese día incluso cambiaron el horario de la misa para que los fieles pudieran seguir el partido y que la celebración terminó justo cuando se confirmó la clasificación de Paraguay.

El hermano dijo que no podía dejar pasar un momento así, porque considera que el país necesita celebrar cuando aparecen buenas noticias.

El Hno. Edisson Cazali, brasileño de nacimiento y paraguayo de corazón, dijo que el país necesita celebrar las buenas noticias y desató una ovación en la iglesia.

“Estamos contagiados de la alegría y en Paraguay hay tantas noticias tristes que nos causan tristeza. Cuando hay alegría tenemos que celebrar, y celebramos la alegría y la merecida victoria”, expresó.

Entre broma y broma, también confesó que como brasileño sintió que de alguna manera se estaba “vengando” de aquella histórica goleada por 7 a 1 que Alemania le metió a Brasil el 8 de julio de 2014, un recuerdo que, según dijo, sigue muy presente entre los brasileños.