El neumólogo y exministro de Salud, Carlos Morínigo, recibió a una paciente joven que no podía respirar. Ella le contó que tiempo atrás se internó por un problema pulmonar y que le hicieron estudios porque existía la sospecha de una enfermedad que tenía que investigarse.
Sin embargo, no se hizo todos los estudios que hacían falta y con el paso de los meses, dejaron de hacerle seguimiento también.
“Cuando vi la radiografía, sentí un profundo dolor. Estaba viendo el tiempo que había pasado, las oportunidades perdidas y una vida que hoy enfrenta una batalla mucho más difícil”, expresó en sus redes sociales.
Lo primero que hizo fue preguntarle si estaba acompañada y ella le respondió que no. Pensó en una madre y en una familia que probablemente no imaginaban lo que estaba ocurriendo.
Coordinaron su internación para continuar el estudio y brindar la atención que necesita.
“Al terminar la consulta me quedó una pregunta dando vueltas: ¿Cuántas historias como esta podrían ser diferentes si nadie se perdiera en el camino?”, dijo.
Sostuvo que a veces, acceder a la salud es difícil por las barreras económicas, el miedo, la desinformación.
Pero sí aprovechó para pedirle a la ciudadanía que no abandonen sus controles o sus consultas cuando un médico les dice que aún falta encontrar la causa de un problema.
“Sentirse un poco mejor no siempre significa que la enfermedad desapareció”, resaltó.
A los médicos les insistió en que cada paciente que no vuelve para la próxima consulta merece, cuando sea posible, un esfuerzo más por ser localizado, orientado o acompañado.
“A veces, una llamada, un mensaje o un sistema de seguimiento pueden cambiar el rumbo de una historia. La medicina no siempre puede curar. Pero siempre puede acompañar. Y un sistema de salud verdaderamente humano no solo trata enfermedades; también procura que nadie se pierda en el camino”, expresó.
Por eso, dijo que ayer volvió a su casa con el corazón pesado pero también con la convicción de que se debe seguir construyendo una medicina donde la ciencia y la humanidad caminen siempre de la mano.