19 ago 2026

Mandó matar al supuesto amante de su esposa y le pillaron porque le faltaba un dedo

El hombre había escapado de una cárcel de Río Verde en 2012 y terminó escondido en Paraguay. Un operativo con vigilancia y cruce de huellas permitió ubicarlo.

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Vargas Quintiliano da Costa estaba escondido en Paraguay desde hacía años y tenía una condena de 24 años y 10 meses en Brasil por mandar matar a un instructor de manejo. La Policía llegó hasta él tras cruzar datos y huellas, pero para terminar de confirmar que era el buscado tuvieron que contarle los dedos del pie.

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De sorpresa y a las corridas llegaron los policías hasta una granja de Tavapy, Alto Paraná, donde tenían marcado a un hombre que llevaba años escondiéndose de la Justicia brasileña. El operativo quedó grabado y había un detalle que podía mandarlo al frente: el hombre que buscaban tenía un dedo menos en uno de sus pies.

Cuando finalmente lo tuvieron enfrente, los agentes fueron directo a comprobar ese dato. Le revisaron los pies y le contaron los dedos para ver si tenía los diez. No los tenía: en uno de ellos le faltaba un dedo y solo tenía cuatro. La característica física terminó siendo clave para confirmar que se trataba del prófugo que buscaban desde hacía casi 14 años.

Se trata de Vargas Quintiliano da Costa, de 52 años, quien tenía una condena de 24 años y 10 meses de cárcel en Brasil por homicidio. Según la investigación, Vargas mandó matar a Eduardo Henrique Cabral, un instructor de manejo de Río Verde, Goiás, asesinado en 2011.

¿El motivo? Los celos. Eduardo era quien le daba clases de manejo a la esposa de Vargas y él sospechaba que ambos tenían una relación. Convencido de que el instructor era amante de su mujer, Vargas habría ordenado que lo mataran.

Después del crimen, la investigación llegó hasta Vargas y en 2012 terminó preso en Brasil. Pero no duró mucho entre rejas, porque logró escapar de la cárcel de Río Verde y desde entonces se convirtió en un prófugo de la Justicia.

Pasaron los años y Vargas terminó refugiándose en Paraguay. Según la investigación, llevaba alrededor de cuatro años y medio viviendo en una granja, hasta que los investigadores lograron ubicarlo en Tavapy.

La Policía de Goiás trabajó con agentes paraguayos y otras fuerzas brasileñas para seguirle los pasos. Con vigilancia y el cruce de información entre las fuerzas de seguridad de ambos países, lograron ubicarlo. Finalmente, el jueves 13 de agosto, cerca de las 06:30, los agentes del Departamento contra el Crimen Organizado de la Policía Nacional llegaron hasta la vivienda donde estaba escondido.

El procedimiento quedó grabado y muestra el momento en que los policías llegan para atraparlo. Vargas estaba dentro de la propiedad y, según el informe policial, inicialmente intentó despistar a los intervinientes.

Dijo llamarse Daniel Freitas de Siqueira y presentó una cédula paraguaya con ese nombre. Pero los agentes no se quedaron con esa versión y comenzaron a verificar quién era realmente.

Los datos fueron cruzados mediante el Comando Tripartito y, según los datos del caso, también se realizó el cruce de huellas dactilares compartidas entre las policías de Brasil y Paraguay. Así apareció la orden de captura que tenía en Brasil y la condena de 24 años y 10 meses por homicidio, dictada por el Tribunal de Justicia del Estado de Goiás, con sede en Río Verde.

Pero había un detalle físico que terminó de cerrar el círculo. Los investigadores sabían que el hombre buscado tenía un dedo menos en uno de los pies, por lo que le revisaron los pies y contaron sus dedos. Tenía solamente cuatro en uno de ellos.

La característica coincidió con la información que manejaban los investigadores y ayudó a confirmar que el hombre que tenían delante era Vargas Quintiliano da Costa, el mismo que había escapado de una cárcel brasileña y llevaba años escondido en Paraguay.

Vargas quedó a disposición del Ministerio Público paraguayo. Además de la orden de captura brasileña, también es investigado en Paraguay por la supuesta producción mediata de documentos públicos de contenido falso y otros hechos.

Ahora se deberá definir si primero enfrenta la causa abierta en Paraguay o si es expulsado y entregado a las autoridades brasileñas para cumplir la condena que tiene pendiente.