Momentos de terror se vivieron en el cuartel de bomberos de Emboscada cuando un hombre llegó corriendo con su bebé de 18 meses en brazos, pidiendo auxilio a los gritos. Eran cerca de las 15:44 de ayer domingo cuando el silencio del cuartel se rompió con el grito desesperado de un hombre: "¡Por favor ayuda, por favor, ayuda!”.
El hombre, superado por el miedo de perder al pequeño angelito, dejó al niño en manos de los voluntarios y se arrodilló al lado de un vehículo. Allí, se tapó la cara y lloró desesperadamente, empezando a rezar mientras los rescatistas peleaban por la vida del menor.
Según relataron los familiares, el susto comenzó en la casa cuando el bebé tomaba su leche. De un momento a otro, se atragantó y dejó de respirar. Tras intentar reanimarlo sin éxito, corrieron al cuartel del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Emboscada (CBVE).
El Capitán Julio Bobadilla notó enseguida que el niño ya tenía signos de asfixia (cianosis) por una broncoaspiración. El tiempo corría en contra.
Maniobra heroica
En ese instante crítico, el Capitán Giovanni Ferrandina aplicó con precisión la Maniobra de Heimlich. Tras unos segundos de máxima tensión, el pequeño logró expulsar los fluidos y volvió a respirar normalmente.
Con apoyo de la Policía, el bebé fue llevado al Centro de Salud para un control especializado. Por fortuna, fue dado de alta poco después.
El niño regresó a su casa en el barrio Ysypoju, donde sus parientes lo recibieron entre lágrimas y abrazos.