19 ago 2026

Le puso La Gotita al pelo de su nena para ganar concurso de peinado loco y le tuvieron que cortar

Mamá consiguió ganar concurso al mejor peinado loco, pero ambas fueron llorando a la peluquería, pero ni con acetona salió el pegamento.

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El peinado de la niña quedó espectacular (foto ilustrativa), pero como la mamá usó pegamento, en la peluquería no tuvieron otra que buscar una solución.

Gentileza

Quería que su hija quedara perfecta y con ingenio, y la doña, mamá de una niña de 7 años, logró que tuviera un peinado de ensueño para ella, pero que terminó muy mal.

Como la semana pasada hubo festejo por el Día del Niño, no faltó el famoso “peinado loco” y la mujer se fue al extremo con tal de que su criatura se luzca.

Johan Montiel, peluquero de Ciudad del Este, contó a EXTRA que en un colegio privado de la zona esta mamá quiso llevarse el premio al mejor peinado y armó un espectáculo en la cabeza de su hija.

Le hizo un peinado superalto, le puso una muñeca arriba y una cola tipo sirena. El problema fue que nada se quedaba en su lugar y ahí vino una idea descabellada: le puso plasticola con La Gotita directamente en el pelo.

“Todo bien, la nena re feliz porque ganó el primer puesto, vino con su regalito. Creo que era una cajita de chocolate lo que le dieron, hasta que llegaron a su casa y empezaron a lavar. No salía por nada del mundo”, contó Johan.

Sin final feliz

La alegría duró poquito. La nena tenía el pelo superlargo y, cuando vieron que aquello no tenía solución, mamá e hija llegaron llorando a la peluquería. Johan y su equipo estuvieron cerca de tres horas tratando de salvarle el cabello. Le pusieron agua caliente, acetona, alcohol y hasta óleo de banana, que sirve para sacar queratina.

El pegamento estaba tan impregnado en el pelo que no quedó otra que meter tijera.

“Tuvimos que cortarle su cabellito cortito, encima del hombro a la nena. La mamá lloró muchísimo por la pérdida del cabello y la nena estaba feliz porque, tipo, era una tortura también peinarle”, relató el peluquero.

Johan contó que en su propia peluquería también hicieron peinados, pero más tranquilos. “A muchas criaturas les pintamos su cabellito en aerosol, le convertíamos así en gallinas, en gallos, algunos en monitos, así en cosas no muy dañinas para la criatura”, contó.

Hasta una jaula de pelos hicieron

Por la semana del peinado loco hubo peinados con forma de perro y gato; otros armaron verdaderas torres en la cabeza.

También usaron pororó, conos de helado, muñequitos y figuritas para completar los inventos. Algunos hasta recurrieron a plasticola y silicona para pegar los adornos en el cabello.

En una peluquería de San Pedro, una nena terminó llorando porque le pintaron toda la cara de negro, le hicieron trencitas africanas y hasta una cola.

En otra peluquería de Capiatá incluso armaron un peinado en forma de jaula y metieron adentro un pollito vivo.

Otra mamá le puso a su hija extensiones

Johan contó que hubo otra mamá que tampoco quería quedarse atrás. Su hija tenía el pelo corto, así que le pusieron extensiones porque quería que la nena se vistiera de Rapunzel. La criatura sufrió muchísimo con el alargue, pero la mamá no quería saber nada con sacárselo.

“Las mamás se volvieron así medio locas porque llevaron más hacia el límite, hacia la competencia y no lo que estaban buscando las profesoras, sino un momento de creatividad entre la mamá y los chicos”, dijo.