Una joven yaguaronina que se preparaba el desayuno abrió la bolsa de pan con jamón y queso que compró el día anterior del súper y ahí pilló un precio por las nubes.
“Me percato que me cobraron por 66 panes en lugar de 6. Error mío en verdad al no verificar uno por uno el precio”, posteó en redes sociales.
Su desayuno le costó más de G. 300.000, once veces más de lo que tenía que costarle.
En esta situación, la primera instancia de reclamos es el proveedor, en este caso el supermercado, explicó Rodrigo Recalde, director de Capacitación y Comunicación de la Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (SEDECO).
“El consumidor debe acercarse, explicar lo ocurrido y presentar su factura o comprobante de compra. Evidentemente, este tipo de situaciones pueden darse por un error al momento de pesar, etiquetar o facturar un producto”, expresó en contacto con EXTRA.
Sostuvo que la diferencia de precio es bastante llamativa y que la consumidora puede reclamar al revisar su compra o su comprobante, incluso después de haber salido del local.
“Que no se haya dado cuenta en el momento no significa que haya perdido su derecho a reclamar. Primero debe darle al supermercado la oportunidad de verificar lo ocurrido y ofrecerle una solución. Si no recibe una respuesta favorable, ahí puede recurrir a la SEDECO”, expresó.
Agregó que los procesos de reclamos son totalmente digitales. El consumidor ingresa a www.sedeco.gov.py, completa el formulario de reclamos y, a partir de ahí, se abre un expediente y se notifica a las partes para una audiencia de conciliación.
La intención en esa instancia es justamente acercar a las partes y buscar una solución justa al problema.
“Actualmente, el 94 % de los casos logra una solución hasta la etapa de conciliación, por lo que es una herramienta que está dando muy buenos resultados para los consumidores”, detalló.
Un desayuno de oro el que tuvo la joven pero que se puede subsanar con los canales correspondientes.