Monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, no anduvo con rodeos y cañeó a la clase política durante el encuentro religioso en Domingo de Pascuas, en el Santuario de Caacupé. Estas fueron las frases más punzantes, tanto que un político colorado salió a responderle voi.
Las frases más filosas
1. “Buscan protegerse solo entre ellos y dejando que el pueblo se defienda como pueda de la delincuencia, la pobreza y todo tipo de precariedades e injusticias”
2. “Paraguay es un país vivo, vigoroso, pleno de esperanzas, pero con instituciones agonizantes, un país cuya élite política parece que ha perdido la fe en Dios y en el pueblo y se dedica a satisfacer sus intereses personales”
3. “Mucha gente piensa que la justicia agoniza en Paraguay”
4. “Arranca al oprimido de las manos del opresor y no te acobardes de hacer justicia ”, recordando el libro del Eclesiástico 4:9.
5. “Desean controlar todo lo que pueden, manipular la justicia, especular con las leyes, seducir a los honestos y a perseguir a quienes los enfrentan”
6. “Los castigos a sus amigos llegan solo cuando ya se agotaron todos los recursos de la impunidad o cuando ya no sirven a sus intereses y así han olvidado a los pobres”
La reflexión que hizo monseñor Valenzuela no cayó nada bien a los políticos. Eduardo González, apoderado de la ANR, se puso el saco y respondió con todo. Sostuvo que “lo único que le preocupa al obispo es salir en la tapa de los diarios los lunes”, dijo a la 1020 AM.
El político okairo contra las autoridades de la Iglesia por “su forma de manejarse” y aseguró que existen presiones del sector religioso dentro de la política.
González también recordó que no escuchó cuestionamientos similares hacia el Estado durante el gobierno anterior, poniendo en duda la consistencia de las críticas del obispo.
Otro monseñor que cañeó al gobierno
Durante la homilía en la vigilia Pascual (Sábado Santo) monseñor Gabriel Escobar, obispo del Vicariato Apostólico del Chaco Paraguayo, también alzó la voz para cuestionar tanto a los fieles como a los dirigentes del país.
Habló la realidad que viven miles de paraguayos, especialmente en el olvidado territorio chaqueño. Advirtió sobre un mal que, según señaló, sigue condicionando el desarrollo del país: la idea de responder a un determinado color político como requisito para salir adelante.
“No puede ser que para acceder a un trabajo digno, a una tierra propia, a una vivienda o a una jubilación justa, un paraguayo tenga que depender de su afiliación”,lamentó.
La homilía también fue un fuerte reclamo por las carencias estructurales que afectan a la población. Monseñor Escobar enumeró, casi como una radiografía, los problemas que golpean a diario: servicios públicos deficientes, un transporte urbano y de larga distancia que no responde a las necesidades de la gente, caminos inexistentes o en mal estado en zonas de tierra adentro, y un suministro eléctrico inestable que termina dañando los pocos bienes que poseen las familias, sin que nadie se haga responsable.
“Somos altoparaguayenses que seguimos esperando condiciones básicas para vivir con dignidad”, enfatizó, poniendo en palabras el sentir de comunidades enteras que, pese a las dificultades, sostienen su vida con esfuerzo y esperanza”, expresó.
Monseñor Escobar invitó a mirar más allá de la coyuntura y recuperar el sentido profundo de la fe. “Estamos llamados a reconocernos como hijos de la luz y no de las tinieblas; hijos de la libertad y no de la esclavitud; hijos de la paz y no de la violencia; hijos de la justicia y no de la injusticia; hijos de la fraternidad y no de la división”, proclamó.