22 ago 2026

La vida los separó, pero el amor los volvió a unir

Alfonso y María dieron el sí en una boda masiva. Quyquyhó fue testigo del amor que se juraron 19 parejas.

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Las 19 parejas se vistieron de gala, intercambiaron anillos y festejaron juntas después de cumplir uno de sus grandes sueños.

Gentileza

Por alguna razón de la vida, ambos se separaron. Alfonso Báez y María Delfino se conocen desde la infancia, hace más de 20 años, y hasta llegaron a ser novios. Alfonso se fue a vivir a Asunción y María a otra parte, y perdieron contacto.

Hace cuatro años se volvieron a ver y, desde entonces, los dos, ya con 40 años, nuevamente se hicieron novios, vivieron juntos y hasta tuvieron un hijo que ya tiene dos años. Pero les faltaba algo, y era la bendición de Dios. Entonces, justo se les dio la oportunidad de enterarse de que en Quyquyhó, Paraguarí, se estaba organizando una boda comunitaria de la mano de la Fundación Santa Librada.

Él tuvo la iniciativa

Ese día llegó ayer y, junto con 18 parejas más, Alfonso y María unieron sus vidas en la parroquia Natividad de la Virgen.

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“Primero nos volvimos a hablar en Facebook, yo le pedí su número y le mensajeé. Tiempo después nos vimos otra vez”, contó Alfonso a EXTRA.

La historia de los recién casados es de novela y ambos, frente al altar, prometieron amarse y respetarse hasta que la muerte los separe.

Entre las 19 parejas que se dieron el sí también están Mario Riveros y Araceli Chaparro. Los tórtolos tienen dos hijos, de 4 y 10 años, y están juntos desde hace 15 años.

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Araceli contó a EXTRA cómo conoció al amor de su vida y desde entonces jamás se separaron.

“Un día, cuando estaba trabajando, me llegó un mensaje de texto, porque en ese tiempo no había WhatsApp. Me dijo que se llamaba Mario y que si quería escribir con él”, recordó.

Se arriesgó

Araceli nunca lo había visto en la vida, pero Mario sí y consiguió su contacto a través de un amigo. Ella le dio una oportunidad y tiempo después se vieron y él le presentó primero a su hermana y luego a su futura suegra. Desde entonces, supieron que serían el uno para el otro y los dos planearon casarse, pero por falta de recursos no lo lograron, hasta que vieron que en la parroquia habría una boda comunitaria. Allí se anotaron y lograron aquel sueño tan esperado para los dos.

¡Qué hermoso gesto!

Hasta los anillos les regalaron a los novios

La Fundación Santa Librada se encargó de proveerles todo a los novios: los vestidos para las novias, el traje para los novios, los anillos, los ramos de flores y hasta la decoración, la torta y los bocaditos para que luego de la ceremonia puedan disfrutar algo delicioso y de buena calidad.

De esta manera, las parejas llegaron a la iglesia con todo listo para el gran día, sin tener que andar corriendo de un lado a otro para conseguir lo necesario para la boda.

Para muchos, el momento era más que especial, porque después de años juntos finalmente pudieron ponerse frente al altar y cumplir con ese pendiente que tenían guardado.

Y una vez terminado el casamiento, llegó uno de los momentos más lindos, compartir todos juntos, con familiares, brindar por los recién casados y disfrutar de la fiesta que se preparó especialmente para ellos.