Orlando Gill fue el héroe de Paraguay en la clasificación tras convertirse en la gran figura del partido con dos atajadas en la definición por penales, después de bancarse los 120 minutos con tapadas clave ante Alemania, uno de los favoritos para llegar a la final, que se quedó por el camino.
Apenas terminó el encuentro, el portero albirrojo recibió el premio al mejor jugador del partido y no pudo contener la emoción. Contó que antes del partido le había hecho una promesa a su sobrino Alexander, quien está internado en Paraguay.
“Es para mi sobrino, que la está pasando mal allá en Paraguay. Está internado y le prometí que si salía figura le iba a dedicar este trofeo. Alexander, esto es para vos. Espero que te mejores pronto. Acá tu padrino te está apoyando desde la distancia”, expresó con la voz quebrada.
Gill también agradeció el reconocimiento y destacó el enorme esfuerzo de todo el plantel para lograr la clasificación. “Supimos aguantar bien los 120 minutos. Dejamos el alma, la vida y el corazón. Eso se reflejó en mantener el empate hasta los penales y, gracias a Dios, pude atajar dos para conseguir esta clasificación”, señaló Gill.