Cómo entró, no se sabe. Lo único que don Domiciano Colmán, de 89 años, recuerda es que en plena madrugada del martes lo despertaron unos ruidos extraños. Al levantarse, escuchó que alguien estaba forcejeando una puerta y, segundos después, alcanzó a ver a una jovencita saliendo de su pieza. Por su avanzada edad no pudo seguirla ni detenerla, y la mujer desapareció rápidamente.
Lo que más le preocupó fue la cantidad de dinero que se llevó. Debajo de su almohada, dentro de un bolsón negro, guardaba G. 1.700.000 que había ahorrado para cubrir sus gastos médicos. Cuando revisó el lugar donde tenía escondido el dinero, se dio cuenta de que gran parte ya no estaba. Entonces decidió denunciar lo ocurrido ante la Policía de Vallemí.
Los agentes de la Comisaría 16ª iniciaron averiguaciones y, alrededor de las 08:30 de ese mismo martes 23 de junio, localizaron en la vía pública del barrio Santo Domingo a Lilian Araceli V., de 20 años. Al ser consultada por los intervinientes sobre la denuncia que pesaba en su contra, la joven habría reconocido que ingresó a la vivienda del anciano y que tomó G. 800.000.
Sin embargo, también manifestó que parte del dinero ya había sido gastado en compras y que solamente conservaba G. 690.000. Esa suma fue recuperada por los policías durante el procedimiento.
Tras la aprehensión, los uniformados le informaron sobre sus derechos constitucionales y comunicaron el caso al fiscal Oscar Fernández, de la Unidad Penal de Vallemí. La joven fue trasladada a la Comisaría 16ª, donde quedó recluida a disposición de la Justicia.