Un joven de 20 años, nieto de una paraguaya, se sienta en una vereda del barrio Miguel Ortiz de Salta, Argentina, de martes a domingo, de 12:00 a 15:00 para vender bandejas de sopa paraguaya.
“Es la receta de mi abuela, receta original de Paraguay”, manifestó Brandon al diario Informate Salta.
Se instala con una silla plástica, una conservadora y un cartel hecho a mano con la ilusión de juntar los fondos suficientes para pagar la inscripción de su facultad el año que viene.
Todavía no tiene seguro si quiere estudiar Ingeniería, Arquitectura o Higiene y Seguridad. Vende cada bandeja a 7.000 pesos argentinos (G. 27.400).
Contó que su tío le ayuda con la preparación de las sopas y el traslado de la conservadora al punto de venta.
“La semana que viene sumamos tamales (comida mexicana) y humitas (comida de Perú, Chile, Ecuador y el noroeste de Argentina)”, adelantó.
El viernes, cuando le hicieron la entrevista, contó que cuando estaba a punto de cerrar, una mujer se bajó de su vehículo y se llevó la última bandeja que quedaba. “Hoy se llevaron todo”, dijo con una sonrisa.
La gastronomía paraguaya definitivamente es “for export” y gana cada vez más adeptos no solo en el vecino país.
Cabe señalar que este lunes, la revista especializada en platillos tradicionales, Taste Atlas, volvió a posicionar al vori vori como el mejor caldo del mundo. En su ránking 2026, este alimento guaraní es la mejor “sopa” con una puntuación de 4,7 estrellas, superando a otros como el Beyran Corbasi de Turquía (4,6), el Soto Betawi de Indonesia (4,5) y el Ramen de Japón (4,5).