El sueño de llegar a unos Juegos Olímpicos se mezcló durante años con una batalla personal que casi nadie conocía. El británico Freddie Woodward, quien compitió en clavados en Río 2016, reveló que llegó a tener una adicción a la pornografía y que no podía controlar su consumo.
Woodward contó que comenzó a ver este tipo de contenido cuando tenía 12 años y que, durante su etapa como atleta, llegó a ingresar a páginas para adultos varias veces al día, incluso hasta diez veces en una jornada. “Me sentía avergonzado”, recordó al hablar con BBC de una etapa que también afectó su salud mental y sus relaciones.
El deportista relató que incluso compartió imágenes íntimas con desconocidos y que luego esas fotos terminaron filtrándose en internet. Tras años de intentar cambiar, aseguró que logró superar el problema y ahora busca contar su experiencia para que más personas pidan ayuda.
Pero su historia abrió nuevamente el debate sobre un fenómeno que preocupa cada vez más a especialistas. La Asociación Británica de Asesoramiento y Psicoterapia (BACP) reveló, tras consultar a unos 3.000 profesionales, que el 53% de los terapeutas que trabajan con hombres notó un aumento de casos relacionados con el consumo descontrolado de pornografía.
Expertos señalan que uno de los principales problemas es que todavía cuesta hablar del tema y reconocer cuándo el consumo deja de ser algo ocasional y empieza a afectar la vida diaria, las relaciones o los estudios.
Ante esta situación, especialistas piden más educación y herramientas de apoyo, especialmente para adolescentes, ya que el acceso temprano a contenido sexual en internet se volvió cada vez más sencillo.