“A Josemar le gustaba el ambiente policial, soñaba con ser policía y en la comisaría le adoptaron como uno más”, contó Nelly Cortesi, coordinadora de Familiares de las Fuerzas Publicas.
Tanto era su cariño que los policías le dieron para su uniforme, con su boina y zapato incluido, para que pueda servir. Él realizaba los mandados y la limpieza. El secretario, le decían. Pero encontró la muerte de la manera más triste.
El civil Josemar Escobar Piris (37) fue asesinado en la masacre en el Puesto Policial N° 4 de la colonia Naranjito, en el distrito de Ybyrarobaná, Canindeyú, donde supuestos miembros del EPP mataron a dos policías y uno se salvó de milagro.
“Inocente re ojapo hikuái, ha’e mitá. (Hicieron por un inocente, él era como un niño)”, dijo llorando la mamá de Josemar a los medios.
La mujer contó el suboficial Ojeda (asesinado) pidió por su hijo, le querían mucho, ellos le pagaban un poquito por hacer tareas sencillas, colocar los conos en su lugar, limpiar, etc.
Todos lo recuerdan como una persona con capacidades especiales, muy servicial, muy buena y responsable.
Autopsia
El médico forense Pablo Lemir reveló ayer mediante autopsia que Josemir no fue asesinado con saña, como ejecutaron a las demás víctimas.
Se presume que fue el primer atacado porque en el momento en que llegaron los criminales, él estaba recogiendo los conos que usaron para los controles vehiculares en la ruta.
El hombre recibió un solo disparo, fue en la zona lumbar, el proyectil recorrió hasta dañar algunos órganos y salió por el pómulo. Sospechan que él recibió el balazo justo cuando se agachó para recoger el cono. El cuerpo de Josemir no fue incinerado, como sí lo fueron el suboficial mayor Atilio Martínez Barrios (40) y el suboficial inspector Herminio Ojeda González (32). El civil tuvo una hemorragia, pero no agonizó mucho, falleció casi en el acto. Familiares de las Fuerzas Públicas están haciendo una colecta para ayudar a la mamá Josemir, ya que son de escasos recursos.
¿El “bautismo” de Osvaldito?
El ministro del Interior, Enrique Riera, la masacre en el puesto policial fue una iniciación (“bautismo”) como líder del EPP de Ernesto Daniel Villalba Meza, de aproximadamente 20 años.
Danielito es hijo de Osvaldo Villalba y Magna Meza. La última foto que se tiene de él es cuando era un niño.
Sería la misma célula que secuestró en febrero pasado a Almir de Brum.
Una de las armas que usaron en la masacre pertenece al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que está vinculado a un atentado contra una Comisaría de Ybyrarobana’i, ocurrido el año pasado, y otra fue usada en el 2020 por otro grupo criminal en un enfrentamiento con la Policía en Laurel, según Riera.
“Actuó el EPP, pero no solo, actuó con otro grupo”, aseguró. El grupo guerrillero supuestamente migró a Canindeyú.