Un hombre fue hallado culpable de violencia familiar, en su modalidad agravada de violencia psicológica ejercida a través de medios telemáticos (violencia digital). Deberá pasar 10 años en la cárcel y dos años más como medida de seguridad. Se trata de la pena más alta impuesta en Paraguay por este tipo de hechos.
Durante el juicio oral y público, el Ministerio Público pudo presentar pruebas testimoniales, documentales, periciales y evidencia digital que permitieron acreditar que el condenado sometió a la víctima a amenazas de feminicidio, intimidaciones y hostigamientos mediante llamadas telefónicas, mensajes, audios y videos enviados durante un período de un año y diez meses, mientras se encontraba recluido en distintos establecimientos penitenciarios del país.
Asimismo, se demostró que el condenado registraba antecedentes por hechos de violencia contra la misma víctima, quien es su expareja y madre de sus tres hijos menores de edad. En el año 2023 fue condenado a tres años de pena privativa de libertad por hechos similares y, además, contaba con una condena anterior por violencia familiar dictada en el año 2018.
Entre los elementos probatorios adquirió especial relevancia el informe psicológico practicado al acusado, para cuya elaboración se aplicó el instrumento de evaluación de riesgo SARA (Spousal Assault Risk Assessment), solicitado por el Ministerio Público como auxilio judicial. Esta herramienta, utilizada para valorar el riesgo de violencia contra la pareja, arrojó un nivel de riesgo moderado.
En consecuencia, el Tribunal resolvió, por unanimidad, hacer lugar íntegramente a la pretensión punitiva del Ministerio Público y condenó al acusado a 10 años de pena privativa de libertad, además de imponerle 2 años de medidas de seguridad.
El caso estuvo a cargo de la fiscal María Eusebia Segovia Cabrera, titular de la Unidad Especializada de Lucha contra la Violencia Familiar y de Género n.° 4, con sede en Asunción.