Un guardia de seguridad de nombre Ricardo se llevó el susto de su vida el martes pasado en el barrio Santísima Trinidad de Asunción. El trabajador volvía a su casa después de una larga jornada laboral y se dio cuenta de que lo estaban siguiendo. Segundos después, uno de los dos motochorros saltó por él para robarle su celular nuevo, que apenas terminó de pagar con mucho esfuerzo.
Aunque él no se quería resistir, por la impotencia de perder su herramienta de trabajo, le pegó un puñetazo por la cara y forcejeó con uno de los delincuentes. En ese momento, el asaltante apretó el gatillo y disparó dos veces a quemarropa.
El cómplice que lo estaba esperando le dijo: "¡Ejapi, ejapi chupe!”, recordó.
¡Se salvó de milagro!
El hombre corrió por su vida y, al llegar a su casa, se dio cuenta de que se salvó de milagro. Las balas se quedaron incrustadas en su mochila.
La patrullera de la Comisaría 12ª llegó para “auxiliarlo”, sin embargo, según denunció el trabajador, un suboficial se negó a tomarle la declaración porque él no sabía los nombres de los asaltantes. El agente supuestamente le dijo que sin esa información no podía hacer nada.
El guardia lamentó la inseguridad de la zona y la mala atención de los uniformados, quienes incluso habrían tapado sus portanombres para no ser identificados.
Mientras la víctima quedó con la mochila agujereada, desde la Policía Nacional dicen que no tienen registro de ninguna denuncia formal.
🙏 ¡SU MOCHILA LE SALVÓ LA VIDA!
— NPY Oficial (@npyoficial) March 26, 2026
♦️ Un hombre que se dedica a ser guardia de seguridad se dirigía a su lugar de trabajo cuando motochorros lo interceptaron.
♦️ Forcejeó con los delincuentes que le exigían su celular y logró huir. Sin embargo, en ese momento uno de ellos abrió… pic.twitter.com/dfWLTcdCF5