20 abr. 2026

Hombre que murió en Brasil tuvo que ser enterrado en Capitán Bado

Los médicos no pudieron certificar su muerte, por lo que la familia decidió darle cristiana sepultura en nuestro país. El hombre sufría de hipertensión y asma, según datos de los allegados.

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El hecho quedó registrado como muerte indeterminada, pero sin indicios de delito.

A Gateza News

Un hombre de 42 años fue velado y enterrado en Capitán Bado, Amambay, luego de que su familia no lograra obtener el certificado de defunción en un hospital de Coronel Sapucaia, en el lado brasileño de la frontera.

Se trata de Derliz Gama Martínez, quien, según relató su familia a la Policía, padecía asma y seguía tratamiento por hipertensión. El hombre fue encontrado sin vida en la tarde del viernes 17 de abril, dentro de su vivienda en la zona de Vila Nova, en Coronel Sapucaia.

Tras el hallazgo, se dio aviso a la Policía Civil. El informe oficial señala que no había signos de ingreso forzado en la casa y que el cuerpo no presentaba lesiones ni indicios de violencia, por lo que fue descartada, en principio, la hipótesis de homicidio y el cuerpo quedó a disposición de la familia.

Sin embargo, el trámite se complicó en el hospital local. De acuerdo con el reporte policial, el médico de guardia no certificó la muerte. El profesional, que no es médico forense, argumentó que no podía hacerlo debido a la presencia de manchas violáceas en la espalda del fallecido.

Fuentes consultadas por el portal local A Gazeta indicaron que, ante esa situación, el médico recomendó trasladar el cuerpo al Instituto Médico Legal para la realización de una necropsia. Recién con ese procedimiento, el IML o el Servicio de Verificación de Defunciones podrían emitir el informe correspondiente y establecer la causa del deceso. Además, la normativa brasileña impide que un médico no forense certifique muertes ocurridas fuera de un entorno hospitalario.

Pese a ello, la propia Policía Civil aclaró en su informe que las manchas observadas son compatibles con un fenómeno cadavérico conocido como livor mortis, producto de la falta de circulación sanguínea y la acción de la gravedad, que provoca la acumulación de sangre en las zonas más bajas del cuerpo.

Ante la imposibilidad de obtener el certificado médico, documento indispensable para la emisión del Certificado de Defunción en Brasil, la familia decidió trasladar el cuerpo a Capitán Bado, donde finalmente fue despedido y enterrado.

El caso quedó registrado en la comisaría de Coronel Sapucaia como muerte por causas indeterminadas, sin indicios de delito.