Con bombos y platillos, el Gobierno anunció en enero la “Migración Circular”: una promesa de trabajo digno y contrato legal en España para aprender nuevas habilidades.
Se presentó como una oportunidad de oro para 100 compatriotas elegidos por empresas españolas y el Ministerio de Trabajo.
El 16 de marzo arrancó la aventura con una primera tanda de 45 paraguayos que volaron a la “Madre Patria” para la cosecha de frutos rojos con el sueño de mejorar su calidad de vida y enviar una platita a sus familias.
Después de firmar por 9 meses y pasar todos los filtros médicos, chocaron con una realidad que no esperaban cuando llegaron a Huelva, Sevilla.
Terriblemente agotador
Angélica López, de Choré, fue la primera en “tirar la toalla”. Volverá hoy a nuestro país porque el cuerpo ya no le daba: dijo que el laburo implica pasar horas y horas agachadas juntando frutillas. Ella no es la única que la está pasando mal.
Antonia Vera, de Concepción, afirmó a EXTRA que la situación es un suplicio para todos. Se fue lejos por sus tres hijos, pero hoy está a punto de rendirse. “Ni para el pañal de mi hijo me alcanza”, lamentó.
Explotación a full
El relato de Antonia es fuerte: dijo que entran a las 7:00 y que no paran hasta el mediodía. Tienen apenas 20 minutos para almorzar pya’e pya’e, muchas veces parados porque no hay sillas. Siguen de corrido hasta las 17:30, de lunes a lunes, con apenas un día de descanso a la semana, que no rinde para recuperar energías.
“Ni agua podemos tomar”, denunció. Los capataces, que ni son españoles sino rumanos que apenas hablan español, les arrean para que no pierdan tiempo yendo al baño, acusó.
“Nos gritan, nos dicen de todo, nos llaman por el apellido o por nuestra nacionalidad. ‘Dale, fulana, dale trabajá’, te dicen y te mandan al carajo”, contó indignada.
Incluso denunciaron que a una compatriota la sancionaron sin goce de sueldo solo por hablar en guaraní. “Le dijeron que si volvía a pasar (hablar en guaraní), le iban a sancionar por más días”, denunció.
No alcanza
Aunque ganan 55 euros diarios (unos G. 415.000), el monto es un espejismo. La empresa les descuenta agua, luz e internet del alojamiento (cerca de G 12.000 diarios). De lo que sobra, deben costearse comida y pasajes. “Acá todo es carísimo”, explicó.
Para Antonia, todo fue un engaño, les prometieron 6 horas de laburo, 60 euros diarios y que solo la comida correría por su cuenta.
Las dos mujeres no serían las únicas en esta situación. Ambas explicaron que hay más compatriotas que ya no dan más y que están pensando renunciar o buscar otros laburos en España para librarse del duro trabajo de recolección.
No había requisito físico
Solo pedían certificado médico.
Angélica López, la primera en renunciar, sufrió un accidente de motocicleta y tiene secuelas de aquello y, después de pasar una semana trabajando como recolectadora, su cuerpo le dijo basta.
Sin embargo, el Ministerio de Trabajo nunca precisó que los elegidos tendrían que tener una condición física casi atlética para poder cumplir la tremenda carga horaria y estar agachados por más de 6 horas, de seguido.
Es cuestión de adaptación, aseguran
Para la viceministra de Empleo, Verónica López, el agotamiento extremo que denuncian los paraguayos es simplemente una cuestión de falta de costumbre al nuevo horario, causada por el “jetlag”, algo que por lo general dura dos semanas.
Según la funcionaria, los trabajadores “seguramente vuelven al alojamiento, hablan con sus familiares hasta tarde y después no pueden descansar bien”.
López minimizó las quejas diciendo que vienen de un “grupito” de tres a cuatro personas y aclaró que no hay denuncias formales.
Aseguró que España se comprometió en cuidar a los compatriotas y que tienen el Consulado a disposición. Además, dijo que no hubo ningún engaño y que todo fue informado a detalle a los seleccionados para el trabajo.
Advirtió que, si renuncian para buscar otro laburo allá, se quedan fuera de la ley y su visa será anulada. “Si van a renunciar, que lo hagan por los canales correspondientes”, sentenció, explicando que en ese caso la empresa sí les cubre el pasaje de vuelta a Paraguay.