Un brasileño pensó que iba a conocer a su “match”, pero terminó con la cabeza cortada y sin sus pertenencias. Ocurrió ayer, lunes, en el barrio San Rafael, luego de pactar un encuentro por Grindr.
La víctima fue identificado como João Paulo Oliveira (33), oriundo de Campinas, Brasil, quien estaba en Foz de Yguazú por una convención relacionada con su trabajo y, el domingo, comenzó a recibir mensajes de varios hombres a través de la aplicación de citas.
Entre ellos estaba un paraguayo con quien empezó a conversar. El hombre le insistió para encontrarse e incluso intercambiaron números de WhatsApp y fotos. João Paulo, al principio, no quiso aceptar que lo fueran a buscar desde Foz de Iguazú.
Pero el lunes cruzó a Ciudad del Este para hacer unas compras y luego decidió concretar el encuentro. Le pidió a su contacto que le pasara su ubicación en tiempo real y se fue hasta el barrio San Rafael, sin imaginar la sorpresa que le esperaba.
Al llegar, cuatro hombres lo estaban esperando a cara descubierta y lo obligaron a entrar a un pasillo. Los mismos tenían un arma de fuego y un cuchillo con el que le amenazaban.
El brasileño intentó resistirse y se produjo un forcejeo. En medio del ataque recibió un golpe en la cabeza, que le provocó un corte y sangrado. Finalmente, los delincuentes le quitaron una mochila negra donde tenía productos de belleza que había comprado por valor de 400 reales (casi G. 500 mil).
La víctima salió del lugar y avisó a una patrulla policial que estaba en la entrada del barrio. Los agentes pidieron apoyo para buscar a los sospechosos, pero cuando llegaron al sitio ya habían desaparecido.
El extranjero fue llevado hasta la Subcomisaría 1ª del barrio San Rafael, donde presentó la denuncia. El caso fue comunicado al Ministerio Público y los policías siguen buscando identificar a los cuatro hombres que, según la víctima, lo habrían atraído hasta el lugar mediante la app de citas.
Secuestro exprés
En los últimos asaltos, las víctimas denunciaron que estuvieron retenidos hasta por 18 horas. En ese tiempo, los delincuentes los obligaban a realizar transferencias bancarias y préstamos, además de ser golpeados.