03 mar. 2026

Floppy, el perrito rescatado en Minga Guazú, habría caído al pozo de 16 metros ya el sábado

No sufrió fracturas, pero estaba deshidratado y con mucha hambre. Bomberos K122 trabajaron con trípodes y sogas para poder sacarlo.

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Bomberos K122 de Minga Guazú trabajaron con trípodes y sogas para poder rescatar a Floppy.

Gentileza

Sus ladridos alertaron a un albañil que estaba trabajando en una casa en construcción en el km 18 Monday, de Minga Guazú. Eran cerca de las 7:00 de la mañana de hoy cuando el hombre empezó a prestar atención a ese ruido insistente. Miraba para todos lados, hasta que se dio cuenta de que el sonido venía desde abajo.

Al asomarse a un pozo profundo, de unos 16 metros, vio a un perrito moviendo la cola y tratando de trepar, sin poder salir. El animal estaba en el fondo, solo, cansado y asustado.

El trabajador avisó de inmediato a los Bomberos Voluntarios K122, que llegaron al lugar y organizaron el rescate. Entre cuatro rescatistas armaron todo lo necesario para poder bajar con seguridad y sacar al animal sin que nadie corra peligro.
Más tarde apareció una niña, que contó que el perrito se llama Floppy y que es su mascota. Tiene menos de 2 años y vive a apenas a tres casas del terreno donde quedó atrapado. Tenía collar y se notaba que está bien cuidado.

El capitán Daniel Ramos contó a EXTRA que, de manera casi increíble, Floppy no sufrió fracturas pese a la profundidad del pozo. De todos modos, sus dueños decidieron llevarla a una veterinaria para asegurarse de que no tenga algún golpe interno.

Ramos explicó que el pozo es reciente y no tenía agua porque la vivienda está en plena construcción. Según calculan, el perrito pudo haber caído ya el sábado, aprovechando el feriado largo, cuando no hubo movimiento en la obra. “El viernes fue la última vez que trabajaron”, señaló.

Cuando la sacaron, Floppy estaba deshidratada y con mucha hambre. “Una vez que le bajamos al perro en el suelo, se fue corriendo a su casa”, relató el capitán.
Para el rescate utilizaron trípodes, cuerdas y un sistema de anclaje para equilibrar el peso de los voluntarios y del animal.

El propio capitán grabó el momento mientras ayudaba a estirar la cuerda para que Floppy pudiera subir. Después del susto, la pequeña volvió a tener a su mascota en brazos, sana y salva, tras varios días atrapada en las profundidades.