28 abr. 2026

¿Fin de las “reguladas”? Habrá multas de hasta 25 palos y cancelación de permiso

Los empresarios están en cháke por el sistema pyahu que controla al Transporte Público con GPS casi en tiempo real para ver si cumplen o no con los pasajeros.

Micro línea 23

Opáta. Ya no serían necesarios los fiscalizadores para controlar itinerarios.

Viceministerio de Transporte.

El Viceministerio de Transporte decidió dejar de mirar para otro lado y sacó el “látigo” con un paquete de resoluciones que apunta directo al corazón de las famosas “reguladas”, ese dolor de cabeza diario de miles de pasajeros.

La medida estrella es la Resolución N° 120, que pone en marcha el Sistema Integral de Control y Monitoreo (SICM), una especie de “Gran Hermano” del transporte público. ¿Cómo funciona? Mezcla tecnología de billetaje electrónico con GPS en cada bus para seguirlos casi en tiempo real. En pocas palabras: ahora saben dónde está cada colectivo, si cumple su recorrido o si desaparece justo cuando más se lo necesita.

Por ahora, las empresas están en etapa de “adaptación”, una especie de período de gracia que se extiende hasta el 18 de mayo. Pero después, se acabó la paciencia: el control será total y las sanciones caerán sin aviso.

Y hablando de castigos, el esquema viene con tres niveles, como semáforo de infracciones:

  • Faltas leves: si en una hora pico del mes el servicio flojea (entre 80% y 90% de cumplimiento), la multa es de G. 1.115.020.
  • Faltas graves: si el problema se repite en cinco o más horas pico y el servicio cae por debajo del 80%, la sanción sube a G. 5.017.590.
  • Faltas gravísimas: si el mes entero es un desastre, la multa trepa a G. 19.289.846.

Pero el verdadero “susto” para los transportistas viene con la reincidencia: si una empresa falla durante seis meses seguidos, la multa puede superar los G. 25 millones, e incluso abrir la puerta a sumarios que podrían terminar con la cancelación del permiso para operar. Es decir, no solo duele en el bolsillo, también pone en riesgo el negocio.

Además, con la Resolución 21/2026, las empresas serán clasificadas según su “comportamiento”, una especie de ranking de confiabilidad que definirá quién cumple y quién vive en falta. El mensaje es claro: el sistema ya no mirará casos aislados, sino la conducta completa de cada firma.

Desde el Viceministerio lo dicen sin rodeos: la idea es que el servicio sea previsible, que el usuario deje de jugar a la lotería cada vez que espera un bus.

Y en medio de todo esto, una noticia que muchos querían escuchar: no habrá aumento del pasaje por ahora.